La envidia mata

Desde que tengo uso de razón he pensado que la envidia es como un cáncer, quien la padece es como si tuviera una enfermedad grave que no lo deja vivir en paz, que lo mata lentamente. Cuando hay una persona envidiosa en tu vida lo notas, te das cuenta que ese personaje no tiene buenas intenciones y sabes que deberías alejarte, lo malo es que en muchas ocasiones no sabemos cómo tomar esa decisión, porque nos enseñaron a ser políticamente correctos, a permitir que cualquier tipo de personas estén en nuestras vidas sin importar el daño que hacen.

Escribo este post porque hace poco varias personas cercanas comenzaron a comentarme acerca de un personaje que estaba hablando mal de mí, obviamente a mis espaldas, porque así son los cobardes, no tienen la valentía para dar la cara. Es así como cada día me llegaba un nuevo chisme que “El Envidioso” decía no solo en privado sino que publicaba por redes sociales y les hablaba mal de mí a mis amigos y conocidos como si eso lo engrandeciera a él. Nada más lejos de la realidad, recuerda que lo que dice Pedro de Juan dice más de Pedro que de Juan.

No puedo negar que en principio sentí una rabia infinita y quería ir a decirle una cuantas verdades en la cara, pero al final me tranquilicé y comencé a reflexionar acerca del porqué una persona desconocida hace tales cosas, cómo una persona puede sentir tanto odio como para llegar a intentar dañar la reputación ajena.

Una de las primeras conclusiones a las que llegué es que el ser humano cuando es miserable necesita dañar a otros para sentirse un poco menos miserable de lo que ya es. Personas que tienen vidas que se convirtieron en un completo karma por el simple hecho de no perseguir sus sueños, por andar anhelando sueños ajenos, por querer copiar la vida de otros y no se permiten ser ellos mismos, personas que quisieran tener un poco del éxito de los demás pero al sentirse impotentes buscan destruir lo que otros hemos construido con tanto esfuerzo y sacrificio.

Lo que más sorprende es que muchas de esas personas que sienten envidia y hablan mal de los demás en muchos casos lo hacen hasta en nombre de Dios, increíble ver cómo justifican sus actos en una fe que profesan pero que al final poco ponen en práctica. Personas que con una falsa fe se aprovechan de ello para justificar sus palabras y actos de maldad.

Y es que la envidia ataca sin piedad y carcome la humanidad de quien se le atraviese, quien padece la envidia no puede hacer más que criticar e intentar destruir todo a su alrededor.

Ahora, si conoces a una persona envidiosa que hace o hizo parte de tu vida, aléjate de ella, no mereces tener a un personaje que lo único que hace es esparcir daño. Rodéate de personas que sumen, jamás que resten.

Siempre he creído firmemente que somos un reflejo de las personas que nos rodean, así que rodéate de personas de buena fe, personas que te apoyen en el camino hacia tus sueños. No permitas que alguien venga a intentar derrumbar todo lo que eres y lo que has construido, construye barreras tan altas que no pueda pasar ni el más mínimo ataque.

Ahora, que si vas por el camino del éxito créeme que ataques no van a faltar, porque como decía mi abuela “El árbol que más frutos da es al que más piedras le tiran”.

Deja a un lado lo políticamente correcto y comienza a sacar de tu vida a las personas que restan. Sin miedo, sin dolor.

Alejandro Pérez – @CangrejoPerez

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Me cansé de la gente fitness

Hoy en día solo basta entrar a una red social como Instagram y encontrar un sinnúmero de publicaciones de personas que ostentan cuerpos esculturales y unas vidas tan sanas que parecieran imposibles de llevar para un mortal, pero llega ese momento en el que uno se cansa de ver tanta perfección y comienza a querer ver gente que sea más natural, personas que tengan sus curvas y no necesariamente tengan el abdomen perfecto.

Todo comienza un día en el que entro a revisar mi cuenta de Instagram y aparecen cinco posts seguidos de personas que recomiendan varios ejercicios y comidas para mantenerse en forma, coincidencialmente eran cinco cuentas diferentes por lo cual pensé que esto ya estaba llegando a niveles que jamás hubiera pensado a los que íbamos a llegar.

Tengo que confesar que tampoco es que haya sido nunca demasiado fitness aunque me ha gustado el tema de comer sano y hacer ejercicio, pero no me privo de comer alguno que otro antojo por ahí como una deliciosa hamburguesa o una irresistible empanada, alimentos que claramente no se ajustan a la dieta saludable de una persona que vive pensando en la cantidad de grasas trans y azúcar que tiene cada cosa que come.

Pero temas como la obsesión que tienen algunos personajes por no consumir nada que tenga gluten me lleva a pensar que esto ya pasa del simple querer cuidarse a un tema clínico como la Ortorexia (obsesión patológica por comer comida considerada saludable), es una grave enfermedad que no está lejos de parecerse a la anorexia o bulimia.

Pero ya dejemos de lado un tanto los conceptos extraños y hablemos también de aquellas personas que se la pasan mostrando sus cuerpos esculturales, muchas veces esculpidos en un gimnasio, pero en muchos casos también retocados por un cirujano o por el amigo Photoshop. Es una maldición que afecta a todas las clases sociales, se ven personas mostrando sus músculos y sus cuerpos definidos como si fuera lo único que tuvieran para mostrar en una foto.

Y es que la carne vende, eso está claro, pero hay gente que abusa del tema, es como si quisieran ser admirados en todo momento y lugar. Particularmente he visto personajes que suben una foto casi empelota y su ego se ve fuertemente golpeado si no reciben el número de likes que ellos esperaban.

Qué triste que el amor por uno mismo tenga que medirse por las estadísticas de una imagen que se sube a una red social, la verdad pareciera que la autoestima de estas personas es un tanto artificial, a veces inexistente.

Por otro lado hay personas que no temen mostrar su pancita y sus rollitos sin ningún tipo de vergüenza y aplaudo a estas personas, porque hacen algo diferente, muestran la naturalidad de los seres humanos y que no todos vinimos en ese empaque perfecto que muchos nos quieren vender.

Este no es un post en contra de las personas que se cuidan, este es un post a favor de quienes creemos que la naturalidad es mucho más valiosa que tener 10 mil likes en Instagram, esos que queremos que lo natural sea siempre el eje de la vida, nada de andar cohibiéndonos en lo que comemos ni de matarnos en un gimnasio para creer que solo así podremos llamar la atención del resto del planeta.

Hay mil cosas más que puedes hacer para mostrarle al mundo que tienes algo más que un lindo cuerpo para exhibir, algo así como leer, estudiar, disfrutar de la vida, viajar y compartir todo lo que aprendes y haces con el resto del planeta, que no sea una moda lo que te lleve a obsesionarte con algo que no quieres ser, de nada sirve tener el mejor cuerpo del planeta si igual por dentro eres infeliz.

Necesitamos un mundo con más gente natural, que disfrute de la vida sin necesidad de matarse en un gimnasio, que aproveche cada instante sin necesidad de estar pensando en lo que come o se deja de comer, personas que disfruten vivir sin necesidad aparentar lo que no son, personas que amen cada instante sin importar sus medidas, personas que se cuiden pero que no lo lleven al extremo de hacerlo simplemente por llamar la atención en una red social.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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El dilema de renunciar o no al trabajo

Muchos seres humanos en algún momento de la vida nos hemos preguntado si debemos renunciar o no a un empleo, en muchas circunstancias la idea de renunciar viene acompañada de ese sin sabor que nos deja el estar trabajando por y para los sueños de otro mientras nuestros sueños quedan relegados al olvido, o simplemente a seguir soñando sin la posibilidad de comenzar a poner los cimientos de ese negocio, empresa, o cualquier otro proyecto que queramos emprender.

Siempre he sido un defensor de la libertad y la independencia a la hora de trabajar, pero en algún momento de mi vida también me vi expuesto a renunciar a un empleo que aparentemente me daba todo para vivir, pero me daba poco o nada para ser feliz. Tomar la decisión fue lo fácil pero lo difícil fue contarle a mi familia y amigos que pensaba dejar un trabajo de tantos años en una de las empresas de más renombre en el país, obviamente los gritos en el cielo no se hicieron esperar.

En mi familia me decían que estaba loco al desprenderme de un contrato a término indefinido, pero ellos no entendían en esta época no queremos amarrarnos a un contrato que tal vez sea para toda la vida, porque queremos estar en constante evolución, queremos trascender y la estabilidad no lo es todo, más bien es la peor enemiga de la evolución de los seres humanos.

La eterna estabilidad solo trae eterno aburrimiento y eternas frustraciones, porque el levantarse todos los días a hacer exactamente lo mismo para ganar una suma de dinero que en muchos casos ni siquiera alcanza para ahorrar no es una forma de vivir muy feliz que digamos, lo que pasa es que somos expertos en meternos el pajazo mental de que estamos perfectamente, pero en el fondo sabemos que eso no es verdad. No se trata del dinero, y eso es lo que muchos no entienden, porque si fuera por el dinero hay muchas personas que viven con todas las comodidades del mundo y tienen las vidas más infelices que uno pueda imaginar.

Ahora que si el tema de la estabilidad y el dinero era un problema para la familia entonces ni qué decir de la hora en la que tocaba desprenderse del sueldo y los horarios para comenzar a ver qué es lo que hay para hacer con la vida. Tratar de convencer a la familia de que tenemos un negocio que va a revolucionar el mercado (aunque en el fondo no estemos tan seguros de ello), que nos vamos a dedicar a la consultoría independiente, o que vamos a trabajar en un emprendimiento, esto simplemente es casi una locura para todas las personas que nos rodean. En muchos casos nadie entiende ni siquiera los conceptos así que es aún más difícil que entiendan nuestro sueño.

Ni qué decir del culillo que comienza uno a sentir cuando ve que todas las personas de las que esperaba un apoyo incondicional comienzan a mostrarnos las grandes piedras que vamos a tener en el camino, algunas piedras reales, otras piedras que son más bien empeliculadas de ellos para intentar hacernos retroceder.

Y de hecho comenzamos a dudar acerca de la posibilidad de dar o no el paso al vacío, porque en últimas eso es, tirarse a un precipicio del cual no sabemos si nos vamos a dar contra el mundo o simplemente vamos a aprender a volar. Es normal, mucho más de lo que creemos, es normal sentir miedo cuando se está a punto de crecer, es normal que el éxito venga de la mano de algunos golpes, es normal que tengamos que hacer grandes sacrificios para lograr grandes sueños, lo bueno es que todo esto vale, y vale tanto que cuando logras volar simplemente te das cuenta de que tus sueños son más grandes que los miedos.

El tomar la decisión acerca de renunciar o no a un empleo es tan fácil o difícil como cada quien lo quiera hacer, de cada uno depende si hace lo fácil que es seguir en lo mismo por el resto de sus vidas, trabajando duro por metas y sueños ajenos sabiendo que tienes todo por hacer los tuyos realidad. Tal vez otros darán el paso hacia el precipicio y volarán, nunca será fácil dar el salto porque no sabemos lo que vendrá, ahora que la única certeza que sí tenemos es de que ya no estaremos volando con alas prestadas, ahora estaremos volando con alas propias, porque nada te llena más de orgullo el corazón que tener y trabajar por lo tuyo.

La decisión acerca de renunciar o no también es una cuestión de sensatez, porque de nada sirve ir por tus sueños cuando ni siquiera sabes cuáles son, de nada sirve pensar que vas a volar si no tienes un norte definido para hacerlo, porque como dicen por ahí “El que no sabe para dónde va cualquier camino le sirve”.

De cada quien depende hasta dónde llegan sus sueños y sus miedos, al final del camino veremos cuál de estos dos ganó la batalla.

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10 razones para estar soltero

Por estos días hay muchos que se quieren casar, cosa que difícilmente se entiende en momentos en los que los seres humanos apreciamos tanto la libertad. Hay otros que no consiguen pareja ni pagando y ellos queriendo andar con la soga al cuello, algunos más andan encerrados en relaciones que no los dejan ni respirar, un pequeño resumen de la insatisfacción del ser humano cuando se trata de cuestiones del corazón.

Y es así como algunos solteros quieren estar emparejados y muchos emparejados quieren estar solteros, así que para unos y para otros aquí les traigo un listado de las diez razones por las cuales es mejor estar soltero para que disfruten su estado civil o para que sepan de lo que se están perdiendo si ya metieron las patas.

1. No hay posibilidad de que te monten cachos

Esta sí que es una gran ventaja, estando soltero no tienes que andar pensando en lo que está o no haciendo otra persona. Para nadie es un secreto que los cachos son pan de cada día en cuestiones del mundo amoroso y aunque hay personajes que no andan de culiprontos por ahí, también hay que decirlo, muchos andan esperando cualquier oportunidad para darse su canita al aire. Así que estando soltero no te tienes que preocupar por nadie más que por ti mismo, así que la infidelidad ni siquiera es un tema en el cual pensar. 

2. Nadie te dice que estás gordo

No es un secreto que la tendencia a la gordura aumenta si uno anda en una relación ya que los planes son mucho más tranquilos, ver películas, dormir, arruncharse, salir a cenar, etc., son circunstancias que hacen que la curvatura de la barriga vaya creciendo. Ahora, es un grave problema porque cuando menos piensas andas con la panza gigante y los cachetes a reventar y tu pareja criticando tu aumento de volumen, es como si no se diera cuenta y fuera tan cara dura de juzgarte por algo que ella o él mismo te llevó a ser. Es así como los solteros no se tienen que andar preocupando por su figura, ya que sean gordos o flacos nadie estará allí criticando sus curvas.

3. Puedes ir donde se te antoje 

Esta sí que es una gran ventaja para los solteros, el poderse mover por cualquier parte de la ciudad o del mundo sin necesidad de estar dando explicaciones o llevando compañía a todos lados. Los seres humanos nacemos libres, autónomos e independientes, pero esa independencia se va perdiendo a medida que se empeña el corazón, así que los solteros pueden gozar de total libertad a la hora de decidir su próximo destino.

4. Puedes comer tus alimentos sin necesidad de que te los quiten

Este sí que es otros suplicio de las relaciones, el estar en un restaurante, pedir algo delicioso y que tu pareja meta la cuchara para quitarte gran parte de ese preciado manjar que estabas a punto de ingerir. Pero como la diplomacia en la mesa debe imperar entonces permites que esa otra persona se meta en tu espacio y saque de allí algo que tú pediste con todas las ansias, así es como pierdes la batalla. Pueden ser solo unas papas fritas o un postre, pero tener el placer de comerlo y disfrutarlo sin que te estén metiendo la mano o la cuchara siempre será un beneficio para los solteros, gran punto para ellos.

5. Puedes pasar un día completo sin bañarte

Un día, un fin de semana o una semana entera, hay quienes aguantan oliendo a marranos por varios días y son felices así, muchos no lo entendemos pero que los hay, los hay. Aunque en algún momento de la vida cada quien ha tenido uno de esos días en los que no tiene ni ganas de meterse a la ducha a desperdiciar tiempo en el que puede estar durmiendo. Ahora, si estás con una pareja posiblemente te va a sacar en algún momento de la cama para que tomes una ducha y tú con el rabo entre las patas lo harás sin siquiera hacer reclamo. Por otro lado los solteros se pueden revolcar en la cochinada y nadie les está diciendo qué deben o no lavarse, bueno, a no ser que vivan con los papás, porque esos sí son más jodidos que tener pareja

6. Existe la posibilidad de comer a la carta

Aquí ya no hablo de ingerir alimentos, más bien hablo de la posibilidad de tener libre albedrío a la hora de salir o tener relaciones con alguien. No se trata de andarlo repartiendo a diestra y siniestra pero sí se trata de no tener que guardar fidelidad a nadie y además poder escoger con quién lo haces y con quién no. Al que anda en una relación le toca comer arroz con huevo todos y cada uno de los días que dure esa relación, y eso que yéndole muy bien, porque algunos otros además de no poder variar el menú les toca comer muy de vez en cuando, aunque sea para comer el mismo plato de siempre. 

7. Puedes amanecer en otro lugar sin que te hagan reclamos

Estando casado, cuadrado o rejuntado ni se te puede ocurrir amanecer en otro lugar que no sea tu casa, no, eso es casi un sacrilegio. Los solteros siempre podrán ir de fiesta y amanecer donde se les antoje y nadie va a estar esperándolos con una retahíla que duraría días, de nuevo, a no ser que aún viva con los papás.

8. Nadie te dice cómo gastar tu dinero

A quién no le gusta salir a comprar esas cosas que le gustan sin tener a un lado un auditor que le está diciendo cuánto debe o no gastar. Los solteros siempre tendrán la posibilidad de hacer con su plata lo que se les antoje sin necesidad de dar explicaciones de cuánto gastaron, ni en qué se lo gastaron. Quienes andan en una relación les toca dar más de una explicación de lo que hacen o dejan de hacer con su dinero, así como también les toca medirse, ya que no se trata de gastar “mi plata” sino “nuestra plata”, aunque sea solo uno el que se la gana.

9. Puedes ir de fiesta sin dar explicaciones 

Si alguien ha intentado hacerle comprender a su pareja que es solo una fiesta con amigos y nada más, para después ser cantaleteado(a) por horas para al final, no salir o salir a regañadientes, entonces no ha tenido una relación de pareja. Los solteros van donde se les antoja, se emparrandan y disfrutan hasta la hora que se les venga en gana, los que andan emparejados también lo hacen, pero hasta la hora que les den permiso. Mega punto para los solteros.

10. No le tienes que dar la razón a nadie

“¡Sí miamor! Tienes toda la razón”, una de las frases en las que se tienen que volver especialistas todos aquellos que anden emparejados. Una frase que jamás tendrán que decir los solteros. ¡FATALITY!

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Cuando uno se olvida de amar

Es fácil olvidar cómo es esa cuestión de amar, mucho más cuando ha pasado un buen tiempo desde la última vez que sentimos esas mariposas en el estómago que nos hicieron gritar de felicidad. También es fácil olvidar lo que es amar cuando la costumbre se hace evidente en una relación, la llama también se apaga si no hay combustible que la mantenga viva, si no hay disposición de amar.

Para nadie es un secreto que el tiempo es el mayor enemigo de una relación, el tiempo y la falta de ganas de mantener la pasión. Con el pasar de los años las emociones van decayendo y cada vez es más difícil mantener en pie los cimientos sobre los que se construyó una relación que en principio parecía eterna pero que se fue apagando con el transcurrir de los meses o los años.

Hay miles de circunstancias que van haciendo que el amor se muera, una de ellas y si no la mayor es la falta de intención para reconquistar cada día a la pareja, porque nos volvemos facilistas, porque creemos tener seguro todo cuando realmente lo único seguro en esta vida es la propia muerte. Triste pero cierto.

Aquí hay que comenzar a entender que las personas no son objetos que nos pertenecen y con quienes podemos hacer lo que se venga en gana sin tener ninguna consecuencia. Los seres humanos a veces creemos que tenemos título de propiedad sobre otras personas y por ello actuamos con indiferencia cuando se trata de una relación que ya ha pasado el umbral de años o décadas.

Lo realmente triste es que a veces pareciera que ni siquiera importa la otra persona, porque el ego es mucho más grande que el amor y cuando el ego habla más que el corazón es cuando todo comienza a ir en picada hacia el olvido.

Nadie dijo nunca que sostener una relación sentimental era fácil, pero tampoco nadie obliga a mantener algo que en muchos casos no tiene pies ni cabeza, porque esos pies y esa cabeza nos encargamos de cortarlos, todo al tratar con displicencia la cuestión de hacer que cada uno de los días al lado de esa persona fueran únicos, porque andar un camino juntos pasa de ser el objetivo para ser simplemente una consecuencia.

Lo único real aquí es que nadie merece caer en una zona de confort tan tediosa como esa, un lugar en el que nadie es feliz por mantener las apariencias de algo que no existe o simplemente por creer que es más fácil sostener un letargo emocional que arriesgarse a vivir nuevas experiencias.

Tampoco hay que decir que la solución sea echar todo por la borda, siempre se podrán negociar nuevos rumbos y nuevas formas de crear una relación, aquí lo importante es pasar de las palabras a los hechos, porque las palabras se las lleva el viento, mientras, sigue pasando el tiempo que además se lleva los sentimientos y emociones que no se alimentaron más.

De nada sirve sostener una relación que se basa en la costumbre, este es el peor enemigo de la felicidad, porque la felicidad no se trata de hacer todos los días lo mismo, la felicidad se trata de crear cada día circunstancias que nos hagan sentir vivos, que hagan que las fibras se muevan de una u otra forma.

La felicidad no se trata de que cada momento sea perfecto, más bien se trata de que cada uno de los momentos merezca ser vivido.

Es así como pasa el tiempo y de cada quien depende si olvida cómo amar, porque olvidarlo es fácil pero recobrarlo es difícil, porque tal vez cuando quieras recobrar todo eso que alguna vez tuviste ya sea muy tarde, porque los sentimientos también se mueren y la vida también se va.

Moraleja Cangrejiana: nunca es tarde para recordar la forma de amar, nunca es tarde para vivir, nunca es tarde para ser feliz. Que no se te haga tarde para caer en cuenta de que hoy puede ser el último día de tu vida, aprovéchalo y ama como tal. El tiempo pasa, las personas buenas se van, las oportunidades se pierden y el corazón también se olvida de amar.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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¿Y tú alguna vez te has olvidado de amar? Comparte tu historia. 🙂

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5 tipos de personas que no soporto

PicsArt_05-11-08.02.14En este mundo hay muchos tipos de personas que cada quien no soporta, hay grandes motivos por los cuales a veces la paciencia no logra alcanzar los niveles que quisiéramos y simplemente dejamos que los impulsos nos lleven a alejarnos de ciertos personajes con características bien particulares y jartas que pueden llegar a sacarnos de quicio.

Claro está que nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, pero también es claro que hay unos personajes que se hacen coger pereza con cierta facilidad, hay formas de ser que son irritantes o que simplemente no aportan nada ni a este mundo ni a nadie que les rodea, más bien son personajes que roban energía, que agotan la paciencia de quienes les rodean. Así que comencemos con esto.

1. Los que no cumplen su palabra

Confiar en las personas es algo que debemos hacer en algún momento de la vida, para unos es más difícil que para otros, porque la vida va enseñando a golpes que no todas las personas son de confiar, es más, muy pocas lo merecen.

Es así como muchos personajes cara duras llegan a la vida de uno a hacer una cantidad de promesas falsas que terminan cayéndose por su propio peso, porque aquel personaje solo pretendió engañar para conseguir algún tipo de beneficio o simplemente con el fin de pretender ser quien no es.

Personajes que no cumplen su palabra hay muchos, van desde parejas y amigos hasta familiares, increíblemente a veces son las personas que más amamos quienes no cumplen las promesas que nos hacen. Lo peor de todo es que los engaños de este tipo de personas duelen mucho más que si fuese de cualquier aparecido, porque cuando duele el alma duele todo el cuerpo y la vida.

Las personas no tienen escrúpulos a la hora de incumplir su palabra y van por ahí prometiendo mil cosas que jamás van a cumplir, algunos prometen fidelidad, otros prometen regalos, unos más prometen honestidad, pero a la hora del té son pocos los valientes que ponen la cara, porque para falsas promesas cualquiera pone el pellejo, pero cuando se trata de cumplir el culillo puede más que el honor.

2. Los que se quejan por todo

Cambiando radicalmente de personajes, este tipo de sujetos andan por la vida quejándose por lo que les pasa y lo que les deja de pasar, son una angustia constante y viviente que no para de ver el vaso medio vacío a cada instante.

Estas personas tienen una capacidad gigante de indisponer la atmósfera a su alrededor, es como si cada vez que llegaran a algún lado todo se oscureciera, porque ellos mismos por dentro son oscuridad, no ven lo bueno en nada ni nadie.

Es muy común que este tipo de personajes negativos terminen siendo objeto de olvido, porque a nadie le gusta estar rodeado de personas que todo el tiempo están señalando lo malo de cada cosa.

El gran reto con estos personajes es hacer que pierdan esa coraza, porque al fin y al cabo si en todo ven lo malo es porque algo muy malo les habrán hecho antes, no se puede culpar a la persona como tal pero sí se puede ayudar a que encuentre la luz al final del túnel, porque nadie merece vivir una vida tan desgraciada como para andar por este mundo sintiendo como si estuviese el mismísimo infierno.

3. Los que piden prestado y se hacen los locos

Bueno, si habíamos pasado de un extremo al otro aquí volvemos por los lados de las personas que no cumplen su palabra. En este caso quise hacer hincapié y una categoría más con las personas que piden plata prestada y nunca la devuelven, porque además de no tener palabra padecen de una muy grave enfermedad, “el caradurismo”.

El caradurismo es esa enfermedad cuyo principal síntoma es la falta de vergüenza, sobre todo cuando tienen que poner la cara para pagar, y así, sin más ni más se hacen los locos, como si no pasara nada, lo peor es que en algunas circunstancias el malo del paseo termina siendo el que dio la plata en préstamo, porque los mala pagas tienen un poder sobrehumano que les permite voltear la arepa, para al final terminar siendo las víctimas. Triste pero cierto.

Con este tipo de personajes poco se puede hacer, un mala paga difícilmente se convertirá en una persona que cumpla con sus deudas, pero quién sabe, de pronto cambia, los milagros existen.

4. Los tacaños

Me dirán que este listado es muy superficial por hablar de cuestiones tan banales como el dinero, pero es que no crean, el manejo que una persona le de a la plata dice mucho del personaje que es, créanlo. Por ejemplo en este caso los tacaños con el dinero también terminan siendo tacaños en muchos más aspectos de sus vidas.

Y si nos referíamos a casos imposibles de modificar ahora sí llegamos, no a la punta del iceberg, sino al iceberg completico. Es casi imposible que la persona que sufre de tacañería en algún momento de su vida pueda cambiar esta forma de ser, es cierto, verificable y seguro deben haber hasta estudios científicos y psicológicos que demuestren la veracidad de esta teoría.

Los tacaños tienen un gran problema que seguramente no lo saben y nunca se percatan de ello, nadie quiere tenerlos en sus círculos sociales y podría decir que hasta en las vidas. El tacaño se destaca particularmente por ser ese personaje que no tiene problema alguno con hacer un show de quinta porque le tocó poner 100 pesos más en la cuenta, es aquel que divide todo en partes exactas y jamás se permite pagar un centavo más de lo que le compete, aunque si llegan a gastarle, en ese caso sí se pone feliz.

El tacaño es tan pero tan jarto que nadie quiere andar a su lado, porque andar con un ser de estos es andar con un problema al hombro, siempre estará renegando por lo caro que es todo y por tener que gastar dinero de su propio bolsillo. Lo peor de todo es que el tacaño cree que su forma de actuar es la correcta y jamás se da por enterado de que su actitud realmente es un fastidio para el resto de la humanidad.

Lo peor de todo es que si una persona es tacaña con el dinero seguramente también será tacaña con sus sentimientos, sus emociones y hasta en la cama, es corroborable, verificable y cien por ciento real.

Si usted conoce algún tacaño más bien échese a la pena, porque es más fácil encontrar vida en Júpiter que cambiar su forma de ser.

5. Los que se creen superiores al resto de la humanidad

Y cerrando este listado vamos a citar a estos personajes que se sienten superiores al resto de la humanidad por el simple hecho de hacer algo que a su parecer los hace infinitamente mejores seres humanos y a veces hasta casi unos santos o súper héroes.

Aquí clasifican por ejemplo algunos adictos al fitness, esos que desarrollan una musculatura tal que los hace parecer dioses del mismo Olimpo (según ellos), así que comienzan a bombardear con una cantidad de fotos de sus cuerpos esculpidos en cualquier red social que se les atraviesa, y no faltan los que nos miran a los gorditos con cara de “Fo” en el gimnasio, como si nuestras carnitas fueran menos apetecibles que las de ellos. Aquí hago un paréntesis para corroborar que es mejor tener de dónde agarrar, así que no tenemos nada qué envidiarles.

Lo peor de todo es que estos adictos al fitness y la vida saludable tienen una capacidad absurda para bombardearnos con un sinfín de recetas altas en proteínas y bajas en carbohidratos para que supuestamente tengamos el mismo cuerpo de ellos, pero les tenemos una respuesta, “Sus dietas no nos interesan, los carbohidratos son mejores amigos que ustedes”.

Dentro de estos personajes que se creen superiores también están los intelectuales o mejor intelectualoides, aquellos que por sus estudios o sus hábitos de lectura se creen superiores al resto de la humanidad, porque ellos tienen la verdad absoluta acerca de lo que es o no relevante para este mundo, nadie mejor que ellos sabe qué es lo realmente importante, todo lo que ellos no acepten es susceptible de ser masacrado con sus argumentos sacados de los cabellos.

Aquí también podemos meter a todos aquellos mamertos que se creen con la verdad absoluta de lo que se debe o no hablar en redes sociales, porque solo ellos saben cuáles son los temas por los cuales una sociedad debe o no estar indignada, entonces si nos indignamos por los ataques terroristas de París, Medio Oriente o cualquier otro lugar del planeta está mal, porque los todopoderosos y sabios intelectuales expertos en el conflicto armado nacional dicen que estar indignado por un tema que no compete a lo nacional está mal, porque simplemente ellos lo dicen y “así debe ser”.

Moraleja Cangrejiana: hay muchos tipos de personas que no soportamos en la vida pero ante todo la tolerancia y el respeto, de cada quien depende hasta donde deja llegar a estos personajes en su vida aunque muchos no merecerían ni siquiera llegar.

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¿Estás de acuerdo con este listado? ¿Cuáles tipos de personas insoportables hicieron falta?

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Viajar, más que un placer

Una de las cosas que más me gusta hacer en la vida es viajar, cómo privarse de una experiencia tan fantástica como recorrer el mundo, conociendo personas maravillosas y encontrándose consigo mismo de una forma como jamás lo podría imaginar.

Es bueno comenzar aclarando que cuando hablo de viajar no me refiero a ningún tipo de viaje en particular, no necesariamente viajes internacionales ni grandes travesías por el planeta, me refiero a cualquier viaje por largo o corto que este sea. A veces los viajes menos planeados terminan siendo los más fantásticos, nos llenan de vitalidad y aprendemos como jamás lo hubiésemos creído, es como si la improvisación se convirtiera en magia.

Algunos viajes comienzan con un gran sueño, otros aparecen de la nada, simplemente un arranque del destino que nos lleva a lugares insospechados. Pero también ocurre que hay un lugar del planeta que nos llama la atención de una u otra forma, es como si quisiéramos estar allá aunque no sepamos ni siquiera dónde está ubicado geográficamente, literal, a muchos nos ha pasado.

Quién no ha soñado por ejemplo con conocer París, una ciudad fantástica que nos han vendido de una forma extraordinaria como la ciudad del amor y el romanticismo, luego cuando tienes la oportunidad de estar allí no solo corroboras la información que ya tenías sino que te enamoras de cada una de sus calles, museos y hasta de su gente.

Lo fantástico de los viajes es que nos enseñan mucho de nosotros mismos, así como lo lees, viajar saca aptitudes y características que tenías escondidas y seguramente te sorprenderás gratamente cuando las descubras, cuando te expones a comunicarte con personas con quienes ni siquiera tienes un idioma en común, o simplemente cuando vas a una ciudad en la cual no conoces absolutamente a nadie y te toca descubrir todo por tu propia cuenta.

Hay viajes que comienzan de la nada y se hacen realidad rápidamente, son esos viajes que disfrutas al máximo porque sin tener grandes planes terminas pasándola igualmente en grande. Porque nadie dijo que los momentos más fantásticos eran aquellos que se planean al detalle, en la mayoría de los casos una situación espontánea trae mucha más felicidad.

Aquí abro una pequeña reseña de una película de viajes que se convirtió en una de mis favoritas de todos los tiempos, hablo de “Comer, Rezar, Amar”, es como si todo lo que hiciera Julia Roberts me llevara a recorrer cada uno de sus pasos. Comienza en un país fantástico como Italia en el cual se dedica a tragar como si no hubiese mañana, la pasa delicioso pero se da cuenta que le falta algo y le sobran unos kilitos de más , o sea, descubre que no solo en la comida está la felicidad, aunque para muchos de nosotros así lo sea.

Luego esta mujer se va para la India, y aunque la verdad no la envidio mucho ya que no es un destino que tenga dentro de mis planes, allí encuentra su lado espiritual, a quién no le ha ocurrido esto. A mí por ejemplo hace poco en un viaje a Popayán descubrí un lado espiritual y religioso que tenía dormido hace mucho, así pues no es necesario viajar al otro lado del planeta para encontrar que uno tiene su alma, a veces bien escondida pero ahí está.

Por último esta mujer viaja a un paraíso llamado Bali en donde encuentra al amor de su vida y como en un cuento de hadas después de mucho drama y una que otra borrachera terminan juntos y felices. Tal vez una historia demasiado perfecta para lo que nos pasa en la vida real, en la cual, aunque viajemos y tengamos una que otra historia de amor, no terminan siendo más que amores pasajeros, pero no se puede perder la esperanza, tarde o temprano encontraremos esa media naranja aunque llegue un poco descompuesta de tanto esperar.

Y es que los viajes nos enseñan a crecer como personas y encontrar todo eso que no sabemos de nosotros mismos, cada paso que damos nos acerca hacia un nuevo descubrimiento. Darse el placer de recorrer el mundo por grande o pequeño que este parezca es una de esas cosas que todos debemos hacer en algún momento de la vida.

Nadie merece llegar a su vejez sin haber dado unos cuantos pasos por este planeta, porque de hecho es de lo poco que uno se lleva de este mundo, las experiencias fantásticas y todo lo que se disfrutó en cada travesía.

Hoy te hago un llamado, no esperes hasta que sea demasiado tarde para comenzar tu viaje, pensar en limitantes como el dinero es perder el tiempo, pues el dinero se consigue de una u otra forma, no vaya a ser que cuando tengas el dinero suficiente ya no tengas salud para poder disfrutar o hacer ese viaje que sueñas, que no sean los años los que se lleven tus sueños en lugar de hacerlos realidad en el momento más importante de tu vida, o sea HOY.

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La gente falsa

Con el tiempo me fui dando cuenta que en este mundo las apariencias engañan, no todo es lo que parece. Las personas no son la excepción, han aparecido algunas en las cuales he creído que puedo confiar y lo he hecho, porque ni más faltaba de andar dudando de cada personaje que se cruza en mi camino, pero al final son pocos quienes realmente merecen esa confianza, porque del resto no se hace un caldo.

Y es que confiar en la gente ha sido una cuestión de supervivencia desde mucho tiempo atrás, creemos en la palabra de la persona amada y es la única forma de mantener una relación, creemos en los amigos a veces más que en cualquier otra persona, porque terminan siendo confidentes de vida, creemos que guardarán los secretos para siempre y también creemos que están siendo honestos con su forma de ser, lastimosamente en muchos casos ni siquiera llegan a serlo un poco.

Porque de nada sirve estar en este mundo si no creemos en la palabra de los demás, claro está que andar creyendo en cualquier persona que se atraviesa también es un completo desacierto.

No se puede negar que hay personajes que se ganan fácilmente la confianza, es como si tuvieran una capacidad extraordinaria de hacer que uno crea en ellos ciegamente, como si los conociera de toda la vida y jamás nos fueran a hacer daño. Lastimosamente eso no es tan cierto, muchos andan engañando para sacar beneficios ocultos, para aprovecharse de lo que los demás hacen y dicen.

Pero tener plena conciencia de la persona con la que se está tratando y descubrir las máscaras que tiene no es tan fácil, hay personajes que saben esconderse muy bien tras aparentar ser amigos, parejas, compañeros, etc. Son personajes cuya especialidad es el engaño, el engaño a cualquier precio sin importar si dejan atrás sus valores, creencias o cualquier tipo de razonamiento ético.

El engaño termina siendo parte del juego de ellos y desgraciadamente en muchos casos podemos estar años conviviendo con ese lobo vestido de oveja.

Pero de nada vale quejarse por lo hecho, porque igual en algún momento fuimos tan inocentes que creímos que esa persona tenía palabra, y si no creíamos en esa persona entonces no íbamos a aprender la lección, aunque a veces esa lección termine siendo cruda y dolorosa.

Lo más difícil es despertar al engaño, porque es despertar de un sueño que al parecer era placentero para terminar siendo una completa pesadilla, pesadilla que se padece como si fuera una herida abierta, de esas que duelen intensamente y además como si le echaran limón y sal para hacer del dolor algo casi insoportable.

Y como buen dolor nos hace gritar, hace que lo peor de nosotros también salga, hace que muchas veces terminemos rebajándonos al nivel de ese personaje que nos llenó de mentiras. Nada peor que dejarse contagiar del engaño, porque nos convierte en victimarios y al final de pronto hasta se invierten los papeles, porque pensamos que la venganza es dulce, cuando realmente no es más que una forma de perder la dignidad como seres humanos.

Es cierto que nadie merece ser víctima del engaño ni de personas que van por el mundo haciendo daño con sus mentiras y falta de palabra, pero de nada sirve quejarnos por lo que fue, en algún momento decidimos confiar y esa confianza es lo que vale, si nos pagaron bien o mal qué importa, lo que importa es que de algo sirvió, de todo se aprende y de los errores sí que más.

Este es un mundo que nada tiene que ver con lo que imaginamos y lo que esperamos que sea, nadie es tan perfecto como deseamos ni tan bueno como creemos, así como cada situación tiene su punto de vista, de lo bueno se aprende y de lo malo también, de cada uno depende si se queda en el foso sufriendo o en la cima celebrando, de todas formas qué sería de nosotros si la vida no fuera una montaña rusa de emociones, tal vez estaríamos un poco muertos en vida.

Hay algo de lo que sí debemos estar plenamente seguros y es que sin importar las máscaras que traiga la gente, tarde o temprano es necesario confiar, seguramente nos estrellaremos mil veces contra el mundo pero con tal de que al menos una vez encontremos alguien realmente sincero y honesto, ese momento valdrá todos los golpes que nos dimos en el camino.

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El olvido también es una respuesta

Hoy en día es muy fácil meterse en una relación de cualquier índole, los amigos y las parejas van y vienen tan fácil que a veces es imposible percatarse en qué momento terminamos inmiscuidos en unos enredos emocionales que ni siquiera uno mismo entiende y por ende a veces es necesario deshacerse de algunos de esos enredos.

Nadie dijo que era fácil deshacerse de una relación sea cual sea pero todo toma otro tinte cuando vemos una sociedad como la de hoy en la que pareciera que es tan fácil sacar a alguien de su vida como bloquearlo en Facebook. Pero todo se complica cuando existen esas personas a las cuales no es tan fácil sacarlas de la vida, porque están ahí amarradas al corazón y el alma como si no se quisieran desprender jamás, aunque tal vez hace mucho ni siquiera estén de cuerpo presente.

Y es que nadie dijo que sacar a una persona de la vida era fácil, menos cuando son personas que nos han quitado el aliento en algún momento con una sonrisa, una caricia, un beso o simplemente estando ahí.

Porque a veces la felicidad se viste de persona y la tristeza también lo hace, lo increíble es que ambos papeles los puede tener la misma persona e incluso causar una rara combinación a la vez. Como en ciertas ocasiones en las que estamos con ese ser al que amamos, pero a la vez sabemos que realmente no está ahí, una combinación de felicidad y tristeza que no se le desea a nadie.

Pero va llegando el momento en el que el olvido se convierte en la única herramienta para liberarse de todos esos pesos, rencores y amores que ya no tienen razón de ser. Porque uno también se cansa de sufrir y se cansa de esperar algo que nunca va a llegar o peor aún, alguien que nunca va a estar.

El olvido se va haciendo inminente pero desgraciadamente ni la cabeza ni el corazón dejan que este haga su efecto sanador y milagroso, porque la condición humana es tan humana que el masoquismo hace parte de la mayor parte de las decisiones que tomamos.

Pero no todo en la vida es tan malo como parece ni tan bueno como lo venden, así que tarde o temprano comienza a hacerse paso entre los sentimientos esa necesidad de olvidar y liberarse de tanto enredo, enredos que solo sirven para anclarnos en un presente que no existe y en personas que son fantasmas porque ni siquiera están allí para decirles lo que sentimos ni lo que pensamos de ellas.

Porque hay relaciones que están muertas en vida y algunas solo sobreviven de las migajas que les da el sentimiento de no querer dejar atrás algo que ya no existe. Porque es fácil mentirse a sí mismo y pensar que todo sigue existiendo cuando realmente lo único que existe es un recuerdo.

Es así como va llegando ese momento fantástico en el que se ilumina la mente y nos deja ver una luz al final del túnel, el olvido, la mejor salida.

Pero no es una salida fácil, porque nadie olvida de un día para otro como si nunca hubiese pasado nada, es un proceso que también incluye perdón, porque el olvido sin perdón solo termina siendo un lastre más que no deja vivir en paz.

Perdonar no es fácil cuando el corazón está dolido, cuando hay muchas cicatrices que a veces se convierten de nuevo en grandes heridas, como si nunca dejaran de doler y nunca pararan de existir. Cicatrices que si no se cierran del todo terminan haciendo estragos en el futuro, en los pensamientos y en la tranquilidad de quien las lleva.

El olvido termina siendo una respuesta, pero más que una respuesta para la otra persona, termina siendo una respuesta para sí mismo, porque quien olvida y perdona termina siendo el que gana, pero no gana una guerra ni algo material, simplemente gana tranquilidad porque eso de vivir pensando en quien ya no está termina siendo un castigo que nadie merece.

Por todo esto el olvido también es una respuesta y tal vez la mejor respuesta, aunque realmente nunca olvidamos por completo, la sensación de que esa persona ya no gobierne nuestros pensamientos es una gran tranquilidad, de seguir adelante sabiendo que ya no hay ataduras, de saber que podemos seguir siendo nosotros sin necesidad de seguir pretendiendo estar con alguien más.

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El tiempo que me queda

Muchas veces me la paso pensando en lo que vendrá, en el tiempo que me queda, las cosas que aún no llegan, las personas que se irán, en fin, es como si mantuviera con un pie en el futuro y otro bien atrás, bien en ese pasado que a veces no es tan feliz como hubiese querido. Es como si vivir el día de hoy fuera un imposible porque las preocupaciones de lo que se viene siempre tienen más importancia que el presente y las tristezas de lo que hice o dejé de hacer son un peso que no me deja caminar.

Y así pasa la vida, añorando las “riquezas” y felicidades del mañana y olvidando las alegrías de hoy, porque supuestamente nada es más importante que vivir preparándose para lo que viene, desconociendo si el tiempo que me queda es un día o cincuenta años, pero no importa cuánto sea, lo que parece que importara es la ansiedad que produce el no saber lo que vendrá.

Y esto da rabia, mucha rabia, porque se vive parado encima de nada, así la vida termina siendo eso, nada. O bueno, sí termina siendo algo, termina siendo un cúmulo de recuerdos que no sirven y posibilidades que tal vez nunca llegarán.

Pero cuando miro hacia atrás me doy cuenta que tal vez es normal que todo sea así, porque la familia y los allegados siempre me inculcaron pensar en una “estabilidad” para estar supuestamente bien a largo plazo, contratos a término indefinido en empleos que no me hicieron feliz o desperdiciando mi vida con personas que simplemente no hacen grandes aportes a mi vida. Es más, algunas personas que en lugar de aportar, quitan, de esas personas que son tóxicas pero aún así uno las mantiene allí, para que lo desangren de una u otra forma.

Y es que para muchos el acumular grandes sumas de dinero y una estabilidad económica hace feliz a cualquiera, pero ese cualquiera no soy yo, porque en el fondo siempre he creído firmemente en la posibilidad de ser feliz, de lograr vivir y dejar de creer que la felicidad está en tener una pensión a los 70 años cuando ya no tenga ánimos ni salud para disfrutarla.

Porque sé que los viajes por el mundo los debo hacer ahora y no me importa si tengo o no los millones en el banco o debajo del colchón, porque de nada sirve la plata guardada, la plata es para disfrutarla, sea mucha o poca la que haya. No quiero llegar a mis últimos días pensando en todo lo que dejé de hacer, más bien quiero llegar pensando en todo lo que disfruté, lo que viajé, lo que comí, los kilitos que subí y el sufrimiento para bajarlos luego, todas esas pequeñas cosas que hacen que la vida sea grandiosa.

No quiero ser uno de esos viejitos que llegan llenos de plata a su vejez pero también llenos de sueños que nunca se hicieron realidad, quiero que cada uno de mis días sea digno de recordar, porque la vida es para divertirse, para gozarla, pero también es para chillar a moco tendido e irse de jeta contra el mundo, porque esto se trata de subidas y bajadas, no de hacer lo que los demás creen que se debe hacer.

Es triste vivir de las apariencias y mucho más triste vivir según el juicio de los demás.

Pero aún así sigo pensando en el futuro y es así como se va el tiempo y me voy quedando ahí, inmóvil, quieto, triste, acomodado en un presente que está lleno de nada. Porque en últimas de tanto esperar que llegue el futuro uno también se va cansando y se va olvidando de valorar a las personas que hoy están al lado y se olvida también de disfrutar las alegrías que van llegando.

Pero el futuro y el pasado no existen, es por eso que desde hoy elijo vivir aquí y ahora, no me importa si el avión en el que voy se cae, y tampoco me importa si llega un terremoto y me cae el edificio encima, sea como sea voy a hacer que valga la pena haber estado en este mundo.

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