El trabajo de calidad no se regala y tampoco es barato

En el trabajo freelance es común encontrarse con clientes que siempre les parece caro todo y piden rebaja hasta del último centavo.

Una práctica bien jarta que existe entre cierta parte de la población colombiana es esa necesidad de querer que todo sea muy barato o regalado, es común ver cómo cuando prestas un servicio o vendes un producto, algunas personas se acercan a ti pretendiendo que les des todo a un precio mínimo sin importar si ganas o no con lo que estás haciendo, sin importar si te has matado toda una vida estudiando y trabajando por adquirir los conocimientos que tienes o si tuviste que mover cielo y tierra para sacar un producto a la venta con tu emprendimiento.     

Y es que quienes estamos en el camino de crear empresa, la consultoría o simplemente tenemos un negocio nos vemos expuestos a diario con personajes que llegan a pedir una rebaja sustancial en el precio o piden que prestemos los servicios de gratis, ni más faltaba, lo peor de todo es que en muchos casos esas personas que se acercan a pedir grandes descuentos son familiares o amigos que saben el camino que hemos recorrido y aun así no les importa hacerlo.

Lo más feo es que también son muchos los casos en que las personas que más piden descuentos son quienes tienen mayor poder adquisitivo, o sea, tienen más plata para pagar. Seguramente por eso es que tienen plata, porque se la pasan buscando todo regalado, sí, sé que suena a comentario ardido, pero más de uno hemos pensado esto alguna vez. ¿O no?

Es triste ver cómo empleamos una cantidad de años estudiando y trabajando, adquiriendo experiencia y conocimientos para luego montar nuestro emprendimiento y de un momento a otro cuando sales al mercado te das cuenta de la triste realidad, puedes estar vendiendo el producto o servicio más fantástico del mundo, aun así, las personas van a querer que lo vendas a un precio que no está ni cerca del mínimo valor por el cual te permitirías venderlo.

Es una realidad un tanto chocante, porque no son pocos los casos en los que antes de comenzar una negociación lo primero que te dice el cliente es “Tíreme pacito”, sí cómo no y ¿Dónde queda el trabajo que has invertido para llegar a donde estás hoy? ¿Dónde queda la inversión que hiciste en tus estudios? ¿Dónde queda la experiencia? ¿Dónde quedan los casos de éxito que has tenido en tu desarrollo profesional?

Está bien hacer descuentos en algunos casos, pero descuentos sensatos, no de ese tipo de descuentos en los que vendes al costo o por debajo de ello.

Mira también: “¿Quieres renunciar a tu trabajo?”

Es probable que las personas que van por la vida pidiendo descuentos altísimos y las cosas regaladas es porque están enseñadas a que siempre sea así, están enseñadas a que todo se los den de gratis o bien barato, y es probable que de la misma forma no obtienen lo que esperan, aun así, de qué se pueden quejar cuando han invertido tan poco.

Y es que un trabajo de calidad jamás será barato, cuando se ofrece un servicio o producto de calidad, este cuesta, y cuesta por la simple razón de todo lo que se ha tenido que invertir antes, ya sea dinero, tiempo, esfuerzo o sacrificios.

Sea cual sea tu situación de vida o estatus laboral dime si no te sientes más a gusto haciendo algo cuando sabes que te están pagando lo que mereces, es como si tuvieras un motor extra para hacer las cosas y para que queden lo más perfecto posible según tus estándares.

Si eres de las personas que les gusta ser reconocidas con un buen pago por un trabajo o producto, porque sabes que la has guerreado en la vida para llegar a donde estás, entonces jamás te atrevas de nuevo a pedir rebajas ni descuenticos a emprendedores que están haciendo su trabajo con todo el esfuerzo del mundo.

Queremos avanzar como país y como sociedad, pero se nos olvida que para avanzar primero debemos reconocer lo que se está haciendo bien, qué mejor que reconocer pagando lo que cada quien se merece.

Ahora que si eres de los que se aprovecha de un amigo o familiar para pedirle servicios o productos de gratis, ten en cuenta que estás siendo más cara dura que todos los demás, porque si de alguien uno espera que lo apoyen es de las personas más allegadas, dime si no es así.

¿No quisieras que tus familiares y amigos fueran los primeros en reconocer el trabajo apoyándote y pagándote lo que mereces?

Si es así entonces ahora tienes una razón más para jamás pedirle “un descuentico” a una persona que se ha esforzado por dar lo mejor, por prepararse, por tener la experiencia y por ofrecer un servicio o producto de valor.

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¡Hasta el próximo post!

Alejandro Pérez

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