Tal vez nunca estuvimos mentalmente listos para la pandemia

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la salud mental y la pandemia

Desde que inició este tema de la pandemia, la cuarentena y todo lo que ello conlleva, el mundo entero está viviendo una nueva realidad, que al parecer puede ser más grave de lo que se ve a simple vista.

Es por ello que, para escribir este post, me basaré en situaciones que he vivido durante esta época.

Por allá en marzo, cuando se puso en marcha esta cuarentena, yo andaba como muchas personas, lleno de miedo por enfermar de Coronavirus, porque la situación estaba tan grave en el mundo entero que, obviamente, entrar en pánico era perfectamente normal.

Esos primeros días estuve encerrado, muy encerrado, solo salía unos minutos a sacar a mi perrita al parque.

Me devolvía para la casa, me quitaba los zapatos a la entrada, le lavaba las patas a mi perrita una y otra vez (cosa que no recomiendo porque se enferman), y por último, me lavaba las manos y quitaba toda la ropa para no entrar el virus a la casa.

Sé que fueron acciones un tanto extremas, pero en medio del miedo, la desinformación y la falta de experiencia con este tipo de situaciones, me llevaron a ello.

Cuando salía con Mumú, mi perrita, el escenario era completamente desolador, los juegos de los niños estaban desiertos, tengo que admitir que esa es una de las escenas que nunca podré sacar de mi cabeza.

Donde antes todo era risas y diversión ahora estaba desolado.

Las calles estaban en un silencio sepulcral y se podía percibir un halo de soledad, miedo, tristeza y desesperanza.

Con el pasar de los días, el encierro comenzó a desordenar un tanto mi cabeza.

Cada día sentía más angustia y ansiedad por el aislamiento, cada vez eran más los momentos en los cuales no sabía cómo debía actuar frente a este encierro que no daba tregua.

Tal vez, la persona que se vio más afectada emocionalmente en mi casa por la pandemia, fui yo.

Aunque también tengo que aceptar que mis familiares también se vieron afectados, pero en menor medida, aunque los compadezco de tener que aguantarme en los días que me levantaba con ganas de no ver absolutamente a nadie.

En esos momentos, decidía encerrarme en mi oficina y quedarme allí hasta que pasara la ansiedad.

Cada uno de los días se convertía en una película que se repetía una y otra vez en un mismo espacio, con los mismos actores, con la misma escena del desayuno, almuerzo y cena, y múltiples idas a la cocina para picar un poco más.

Seguramente estaba comiendo de forma desaforada para bajar los niveles de ansiedad, es una forma inconsciente en el que el cerebro busca una recompensa en medio del caos.

Gracias a esta falta de control subí casi 10 kilos en 6 meses.

En casa nos estábamos protegiendo de este virus que puede matar, cientos de miles de personas han muerto en el mundo por ello.

Estábamos huyendo de un tema de un problema para adentrarnos en otro.

El tema de la salud mental.

Mejor hablo en primera persona, yo estaba perdiendo mi tranquilidad, estaba perdiendo el equilibrio emocional.

Cada uno de los días era un nuevo detonante.

O, mejor dicho, cada uno de los días es un nuevo detonante.

Lo que pasa es que con el tiempo he aprendido a calmar la ansiedad de diferentes formas.

Porque el encierro aún no termina y no sabemos cuándo terminará.

Sin lugar a duda, yo no he sido el único que la ha pasado mal en esta cuarentena.

Han sido muchas las personas que han sufrido diferentes episodios de ansiedad, depresión, ataques de pánico, ira y mucho más.

Tengo conocidos que me han contado de episodios muy fuertes.

Además, también he tenido la no muy agradable oportunidad de escuchar a diferentes vecinos discutiendo de formas en las cuales jamás los había escuchado.

Todo ello porque jamás estuvimos mentalmente listos para esta crisis que estamos viviendo.

¿Y cómo no tener ansiedad y angustia cuando jamás nos han enseñado cómo enfrentar este tipo de circunstancias?

Cómo mantener la calma cuando hay personas cercanas que han perdido sus empleos, familias destrozadas por la violencia, personas que mueren a diario, no solo por Covid, sino por muchas causas más.

Y es que los noticieros entregan las cifras de las personas que mueren por la pandemia, pero hasta ahora no he escuchado cifras acerca del número de personas que han decidido quitarse la vida.

Porque sí, desgraciadamente los suicidios también han aumentado, aunque de eso no nos hablen mucho los medios.

Sin embargo, buscando en Internet encontré que en países como México la tasa de suicidios en jóvenes entre los 19 y 24 años ha aumentado dramáticamente desde que inició esta emergencia de salud mundial.

También he escuchado tres casos de personas relativamente cercanas que decidieron optar por quitarse la vida o intentar hacerlo.

Estamos expuestos a un número elevado de situaciones que pueden ser un causal de depresión o angustia, entre ellas, la pérdida de empleo, crisis económicas, crisis de pareja, violencia intrafamiliar física y psicológica.

O simplemente, la falta de integración social con las personas que queremos.

Una de las situaciones que más nos afecta por este tiempo es la falta de cercanía con las personas que amamos, existen aplicaciones que nos acercan a través de Internet, sin embargo, ese tipo de interacciones jamás reemplazará la interacción que podemos tener cuando estamos con nuestros amigos y familiares, compartiendo frente a frente, cuando puedes abrazar a quienes amas

Bueno, esta pandemia también tiene su lado bueno, ya que acercó a personas que estaban distanciadas desde hace mucho tiempo, pero ¿La comunicación a través de Internet realmente puede ser suficiente para mantener un equilibrio mental y emocional?

Todos los seres humanos tenemos problemas, eso es claro, vida perfecta no tiene nadie, y quien la tenga entonces tiene que ser extraterrestre.

Todos llevamos a cuestas el peso de diferentes circunstancias que nos atormentan.

Ahora, a ese cúmulo de problemas le sumamos el encierro, es como acumular pólvora en un cajón y esperar a que estalle en cualquier momento.

Obviamente, yo no fui la excepción.

Más temprano que tarde terminé por estallar en mil pedazos, sentí que la vida no tenía ninguna razón de ser con este nivel de encierro, no concibo la vida si me tengo que alejar de las personas que amo, no concibo la vida eternamente encerrado en un apartamento.

Y es por ello que, de una u otra forma, a veces llego a entender esos personajes que hacen reuniones familiares y fiestas cuando bien saben que no deberían estar haciéndolo.

Me da rabia que la gente incumpla las reglas y normas básicas, pero me da más coraje aún el que haya personas solas sufriendo en medio de la situación tan complicada que estamos viviendo.

Y en ese momento entré en un dilema ético.

No soportaba que las personas rompieran la regla del distanciamiento social, pero también sabía que muchas de esas personas estaban buscando una salida ante los problemas y la soledad que los tenía agobiados.

Porque sí, hay personas que simplemente no quieren ni pueden estar solas.

Hay personas que no conciben la vida sin reuniones familiares, sin celebraciones, sin abrazos.

¿Quién soy yo para juzgarlos?

Y así fueron pasando los días, las semanas y los meses, y aún estamos con este tema de la pandemia encima.

Tal vez ya no estamos obligados a quedarnos encerrados en casa, pero eso no significa que estemos libres de que pronto vuelva a ocurrir lo mismo.

¿Estamos mentalmente preparados para que esta crisis dure tal vez algunos años más?

Quién sabe, solo el tiempo se encargará de hacernos más fuertes o más débiles.

Lo que sí tengo claro es que la única pandemia que estamos viviendo no es por el Covid, también estamos sufriendo una pandemia silenciosa en la que la salud mental de gran parte de la población mundial está en peligro.

Si tú eres una de esas personas que, como yo, en algunos momentos has pensado que nada tiene salida ni solución, entonces te invito para que no te guardes los problemas solo para ti.

Comparte con una persona de confianza todos esos pensamientos negativos, compartiendo tus dolores también aligeras un poco la carga de los problemas.

Recuerda que siempre tenemos una persona que está dispuesta a darlo todo por nosotros, de hecho, seguramente son varias las personas que quieren verte bien, refúgiate en ellas.

No es momento de quedarte callado ni aislarte, busca ayuda profesional si es el caso.

Hay muchos psicólogos y psiquiatras que atienden consultas vía Internet, muchos de ellos de forma gratuita, busca alguien que te escuche y sobre todo, que no te juzgue.

Los problemas son tan grandes o pequeños como los quieras ver y nadie tiene por qué decir si lo tuyo es importante o no lo es.

Lo que estás viviendo sí es importante y no tienes por qué dejarte arrastrar por la opinión de aquellos que solo saben juzgar.

Mereces tener tranquilidad, mereces atención, mereces seguir en este planeta luchando por cada uno de los sueños que tienes.

Porque esta situación con el Coronavirus no nos va a derrotar, con calma e inteligencia vas a poder salir de esta situación, mejor dicho, vamos a poder salir de esta situación.

Puede ser que estés pasando por un momento difícil económicamente, si es así entonces no te quedes de brazos cruzados, busca qué hacer para generar dinero.

Quedarte de brazos cruzados solo agravará el problema económico que ya tienes.

Si tienes problemas con tu familia, entonces habla con ellos, déjales saber cómo te sientes, ponte también un poco en los zapatos de ellos para llegar a un acuerdo.

Por otro lado, si tienes problemas con tu pareja, entonces habla con él o ella, encuentra una solución para lo que están viviendo y si es necesario permítanse un espacio para pensar con calma las cosas.

Todo en esta vida tiene solución, lo que pasa es que a veces nos enfocamos tanto en el problema que pensamos que jamás saldremos de allí.

Es un momento para rediseñar nuestra vida, rediseñar nuestros pensamientos, rediseñar nuestra realidad.

Es claro que jamás volveremos a ser los mismos que éramos antes de esta pandemia.

Podemos salir fortalecidos o destruidos, y créeme que, de todo corazón, espero que tanto tú como todas las personas que lean este post, escojan la primera.

Un abrazo enorme y sigue adelante, porque como decía mi abuela:

“Pa’ atrás ni pa’ tomar impulso”.

Desde lo más profundo del mar…

Alejandro Pérez
@CangrejoPerez

Resumen
TAL VEZ NUNCA ESTUVIMOS MENTALMENTE LISTOS PARA LA PANDEMIA
Nombre del artículo
TAL VEZ NUNCA ESTUVIMOS MENTALMENTE LISTOS PARA LA PANDEMIA
Descripción
Si has tenido días difíciles durante la pandemia, entonces lee esto.
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1 comentario en «Tal vez nunca estuvimos mentalmente listos para la pandemia»

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