¿Serías capaz de borrar tus redes sociales para ser feliz?

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Las redes sociales se han convertido en pan de cada día para muchos seres humanos. Hoy por hoy, encontrar una persona que no tenga Facebook, Instagram o Twitter es como encontrar una aguja en un pajar. Sin embargo los riesgos de las redes sociales son muchos y hay muchos que no se dan cuenta.

Este tema me preocupa desde hace un tiempo y últimamente mucho más. He visto numerosos casos de personas que por estar conectadas a las redes sociales ni siquiera aprovechan los momentos más fantásticos de sus vidas.

Un caso que me sorprende es ver que mucha gente que saca sus niños o mascotas al parque, están más pendientes de estar pegados al teléfono y no perder un solo paso de lo que hacen sus amigos en Facebook o Instagram. Mientras, sus hijos y perritos tienen que jugar solos, ya que no hay un adulto que se interese por compartir esos momentos con ellos.

También tengo una vecina quien desde que pone un pie fuera de su casa se la pasa viendo la pantalla del teléfono, mientras, en la otra mano lleva la correa de su mascota. Jamás levanta la cabeza para responder un saludo.

Otro de los casos que me sorprendió fue una mujer de unos 35 años en un concierto que se la pasó viendo todo su Instagram todo el tiempo, de hecho, en un momento estaba muy preocupada porque no podía escuchar bien lo que decía una de las Kardashian en un video.

Casos que no están lejos de ser la realidad para muchas personas hoy en día, están más pendientes de los demás que de sus propias vidas.

Pierden momentos fantásticos por el simple hecho de creer que estar conectados todo el tiempo a las redes los hace más populares, o simplemente porque piensan que se pueden estar perdiendo de algo importante si no ven su Facebook cada dos minutos.

En los años 90s y de ahí hacia atrás, nunca tuvimos una sola red social que nos permitiera saber lo que hacían todos y cada uno de nuestros amigos, aun así, sobrevivimos. ¡Increíble! ¿No?

Esto sería imposible para un millennial y ni qué decir de los chicos de la generación Z, que todo el día están conectados.

Además, apareció un nuevo agravante, ya que el mejor jueguete para los bebés son las tabletas y los smartphones de sus padres. Ellos son felices de ver que sus hijos desde el primer año de vida ya saben cómo manipular y jugar con estos aparatos.

Sin embargo, esto hace que las nuevas generaciones crezcan dependientes de la tecnología, mientras se olvidan de generar relaciones de calidad con sus amigos y familia.

Estoy seguro de que conoces algún caso en el que estás haciendo una visita y los niños ni siquiera salen a saludar, porque están pegados de sus teléfonos, computador o consolas, viviendo momentos ficticios. Porque vivir pegado de un aparato electrónico es como vivir en una mentira, nada de lo que hay allí es real.

Y lo ficticio va más allá. Las personas muestran en sus redes sociales lo que quieren mostrar, difícilmente alguien mostrará una situación difícil por la que esté pasando, porque las redes son un espejismo en el que cada quien se muestra tan perfecto y millonario como se le antoja.

Seamos realistas, nadie tiene una vida tan perfecta como la que muestra en sus perfiles de Instagram y Facebook.

Estamos llegando a un punto en el que los casos de depresión a causa de las redes sociales se multiplican, muchos ni siquiera saben y lo están viviendo en carne propia, la tristeza que produce no tener una vida tan perfecta como las de sus amigos en Instagram puede estar acabando con su autoestima.

Y ni qué decir del acoso y la cantidad de noticias falsas llenas de odio que circulan en cada red. Todo el tiempo estamos bombardeados por una cantidad de información que en su gran mayoría, es completamente inservible.

Según estudios solo hay una red social que se salva de generar depresión, esa es YouTube, pero la verdad no estoy muy convencido de ello.

No es sino ver los miles de chicos que hoy en día quieren tener vidas como las de sus youtubers favoritos. Vidas llenas de lujo, en las cuales predomina el manejo de la imagen y las apariencias.

Al final, una gran cantidad de jóvenes no ven el estudio como una forma para crecer, superarse y salir adelante. Muchos piensan que ser chistosos y hacer videos burlándose de sí mismos y de sus amigos es suficiente para asegurar fama y fortuna para siempre. Grave error, porque además, son muy pocos quienes lo logran.

Amanecerá y veremos, no es fácil implementar una cultura, en la cual, las personas dejen de lado las redes sociales y se dediquen a encontrar valor en cada una de las cosas que hacen.

Tampoco se trata de satanizar todo lo que pasa en Facebook, Instagram y demás, solo se trata de aprender a dar un uso consciente de las redes sociales. Entender que no todo lo que hay allí es verdad, que no es necesario estar pendiente de todo lo que le pasa a tus amigos, que hay mucho más por hacer y vivir fuera de una pantalla.

Ojalá algún día las personas vuelvan a preocuparse más por compartir una buena charla, un abrazo o una cena y dejen de estar perdiendo el tiempo mientras esperan un like.

¿Y tú serías capaz de cerrar tus cuentas en redes sociales para ser feliz? Deja un comentario abajo contándonos tu opinión.

Comparte este post con esas personas a las que sabes que les servirá para que comiencen a disfrutar más con los seres que aman y vivan esos momentos que realmente valen la pena.

Hasta un próximo post.

Alejandro Pérez
@CangrejoPerez

Mira aquí este video que hice acerca de la adicción a las redes sociales.

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3 comentarios en “¿Serías capaz de borrar tus redes sociales para ser feliz?

  1. La vida privada lejos de las redes sociales, intereses académicos, politicos, noticias, compartir información de interés publico redes sociales. PRONTO!!!

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