París, un sueño hecho realidad

Soñar con París es como estar allí, porque todo es mágico y al mismo tiempo terrenal, pareciera que siempre imaginaste París como era realmente, lo que pasa es que cuando estás allá, es cuando descubres un no sé qué en todos lados, pareciera que es un sueño hecho realidad. En este post te doy algunas ideas acerca de lo que puedes conocer en París.

La primera vez que uno pisa esta ciudad tan majestuosa es como si pisara el cielo, habrán muchos que me dirán exagerado, pero para los que soñamos con París y hemos tenido la oportunidad de conocerla sabrán de lo que estoy hablando. Esta ciudad es un pedacito de cielo que montaron en este mundo, un pedacito de cielo lleno de buena comida, de lugares maravillosos y de una calidez sin igual.

Pisar París solo es el primer paso para adentrarse en una temporada de un sinfín de experiencias que jamás se repetirán, porque los que hemos soñado con París recordaremos esa primera vez como cuando uno pierde la virginidad, son cosas que lo marcan a uno de por vida.

Esta ciudad es mucho más que luces, también es comida y vino, los mejores restaurantes, los vinos más fantásticos, que aunque uno no sepa nada de vinos seguramente allá sabrá apreciarlos, y es que vivir París con un par de copas en la cabeza es un poco más de ensueño de lo que se puede llegar a imaginar.

Sentarse en la noche al frente de la Torre Eiffel con un par de botellas a divisar la majestuosidad de semejante obra y esperar a que se enciendan cada hora las luces chispeantes, escuchar como todos las personas alrededor aplauden, gritan y hasta lloran de la emoción de poder presenciar por unos minutos la majestuosidad de un símbolo tan importante no solo para esta ciudad sino para el mundo entero.

Sentarse en las mañanas en un café parisino a degustar semejantes croissants, que parecen una sinfonía de mantequilla que entra por la boca y van hasta el alma, esos croissants que uno jamás olvidará, esa esquina del café que uno siempre recordará.

Pero París también es arte, el Museo de Louvre es tal vez el más importante del planeta, lleno de historia, lleno de pinturas, esculturas, tejidos y demás, que hacen que entrar allí sea como entrar en un espacio que recopila todas las maravillas que ha podido crear el hombre. Este museo es tan grande que es casi imposible recorrerlo en un solo día, por ello es mejor conseguir la guía que lo lleva a las obras más importantes como la Mona Lisa y la Venus de Milo, entre otras.

Pero París también es amor, y quién se va a oponer a este calificativo, en una ciudad donde se ve en cada esquina parejas de todo tipo demostrando su afecto sin importar el resto del planeta. Las parejas de recién casados o próximos a casarse que recorren las orillas del Sena tomándose las fotos de recuerdo de su boda, y ni qué decir de los enamorados que se comprometen al frente de la Torre Eiffel. ¡Ah, por poco se me olvida! El Puente de las Artes lleno de candados de todos esos enamorados que dejan allí encerradas por siempre sus promesas de amor.

Pero París también tiene zonas no tan exploradas, como por ejemplo el centro que es como adentrarse en esa ciudad que se ve en las películas (recomiendo ver la película “Media Noche en París” que es la experiencia más cercana que puede uno tener antes de ir allí) pero que la grandeza de otros sitios y el tiempo que uno tiene allí no permite explorar a fondo. Caminar por el centro de París es llenarse de ese ambiente que solo tiene esa ciudad, los cafés, los corredores, la gente, es como vivir una película de la cual uno no quiere salir jamás.

Y por supuesto, París también es moda, es increíble como se distinguen los residentes de los foráneos, los parisinos se visten de una forma tal que podrían sentarse a tomar una copa de vino en los Campos Elíseos y luego salir a una fiesta muy glamorosa con la misma pinta. Hay calles llenas de almacenes de los diseñadores más famosos del mundo, con unos precios exorbitantes, pero uno entra a todos y cada uno de ellos, aunque no sea para comprar, por lo menos a vivir un poco de la suntuosidad que se siente el adentrarse en ese mundillo.

Por último, no me queda más que decir sino que París es esa ciudad en donde uno se quisiera quedar a vivir por siempre, es esa ciudad que uno sueña fantástica y cuando la conoce se da cuenta que es mucho más que eso, es un pedacito de cielo en la Tierra, es ese lugar que uno tiene que conocer antes de morir, y que cuando uno conoce quisiera morir allí.

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Algunos planes y recomendaciones que usted no puede dejar de hacer cuando vaya a París:

– Subir a lo más alto de la Torre Eiffel, la vista es espectacular pero las filas son laaaaargaaaaas.

– Subir a lo alto del Arco del Triunfo, la subida es por unas escaleras en caracol que parecen eternas pero vale la pena.

– Restaurante “Chez Clément”, en la Avenida de los Campos Elíseos con una carne fantástica y una vista sin igual. El precio también es muy bueno. http://www.chezclement.com/

– Comer muchos croissants en todos los cafés de París.

– Recorrer el centro, realmente es mágico.

– Llevar una botella de vino en la noche al Campo de Marte (al lado de la Torre Eiffel) y tomársela mientras disfruta de la magia de la Torre. Recomendación: compre el vino en las calles aledañas a la Torre, es más barato, lleve suficiente porque en el parque hay un grupo de vendedores que son bien careros.

Alejandro Pérez

@CangrejoPerez

Conoce aquí mi canal de YouTube. 🙂

Galería con algunas fotos que tomé en París:

2 comentarios en “París, un sueño hecho realidad”

  1. Tan solo con esa descripción que nos as dejado de París me encanto y me has dejado mas impactada con los sueños de poder visitarla algún día

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