10 TIPOS DE PERSONAS JARTAS EN INSTAGRAM

No se puede negar que las redes sociales se han convertido en el centro del universo para muchas personas, llegaron para arreglar la vida de unos cuantos y también para tirarse unos millones de relaciones más.

Tampoco se puede negar que una de las redes sociales de mayor evolución en los últimos años es Instagram, con más de 400 millones de usuarios alrededor del mundo se convierte en la segunda más fuerte del planeta y la de mayor crecimiento actualmente.

Pero como todo en lo que mete la mano el ser humano siempre habrá algo que moleste en mayor o menor grado a los demás, de este modo me decidí a investigar acerca de las actitudes más jartas que la gente encuentra en Instagram y esto fue lo que encontré.

1. Los que solo saben montar selfies

Para nadie es un secreto que las selfies se convirtieron en pan de cada día, pero hay personajes que abusan de ellas, basta ver unas cuentas de Instagram que prácticamente de cada 10 fotos que suben 11 son selfies. Esta es una muestra de egocentrismo bárbara, aunque también demuestra falta de autoestima porque son personas que esperan llenar con likes todos los vacíos emocionales que tienen en sus vidas.

2. Los que le dan mil likes a las fotos de uno pero ni siquiera lo siguen

Este tipo de personajes son de los más jartos que existen en esta red social, llegan a la cuenta de uno y lo llenan de likes, le meten una stalkeada que es más bien una provocación, particularmente creo que lo que están buscando es que uno los siga. Son caza seguidores baratos que no pretenden más que uno les devuelva el favor de los likes con un follow, muy queridos y se les agradece tanto amor con todos los corazones que dan pero que se queden esperando sentaditos para que no se cansen.

3. Los que se la pasan mostrando su cuerpo “Fitness”

Aquí se trata de exhibicionismo puro y muchas veces sin importar lo bajo que se llegue para atraer la atención de los seguidores, personas que se sienten con unos cuerpazos dignos de admirar, y en muchos casos efectivamente así es. Lo jarto es que cansan con la cantidad de fotos que montan de sus bíceps, abdomen, pectorales, nalgas y cuanta cosa más puedan exhibir con tal de recibir un poco de cariño, así sea virtual. Deberían tener un poco más de creatividad para montar cualquier vaina diferente de vez en cuando, así sea una foto con ropa.

4. Los que llevan una vida “perfecta”

Uno muchas veces se deja llevar por lo que ve y en esta red social es pan de cada día. Personajes que se la pasan subiendo fotos de su maravillosa relación, sus hijos perfectos, su trabajo fenomenal, los viajes soñados, en fin, como si nada en sus vidas estuviera fuera de lugar y con una necesidad imperiosa de mostrar lo que no son. Lo peor es que en la mayoría de los casos esto es solo una fachada de todas sus falencias a nivel personal, familiar y laboral.

5. Los que promocionan sus productos en las fotos de uno

Estos sí son los bichos más desocupados y hediondos de todo Instagram, los que aprovechan para hacerse publicidad en las fotos de uno “Quieres perder peso entonces sígueme”, “Te invito a que conozcas las blusas y jeans más hediondos y lobos de toda la ciudad, sígueme” y obvio no falta el popular “Sígueme y te sigo”. Hay un lugar bien ardiente en el infierno para todos estos aprovechados que solo quieren figurar a costa de lo ajeno.

6. Los que se pasan de cursis

Todos tenemos ese amigo que se la pasa subiendo fotos con su pareja dándose besos, abrazados, en el parque, en el baño, en el viaje, en cualquier lado en el que desgraciadamente tengan una cámara o celular a la mano. Fuera de todo cada imagen va acompañada de frases re cursis que solo dan ganas de vomitar de toda esa palabrería barata que gastan. Todo para verlos después de un tiempo despotricando de sus ex diciendo que eran una porquerías. Así es la vida.

7. Los que montan una foto casi en bola y al pie una frase de superación personal

Este es uno de esos fenómenos que son casi imposibles de entender, postean una foto casi mostrándose en cueros y al pie de la foto montan un mensaje de superación personal, o peor aún, muchas veces hablando de Dios y todas las bendiciones que reciben a diario en su vida. Aquí una cosa no cuadra con otra, si van a montar fotos calentonas entonces escriban algo acorde, no se pongan a intentar salvar la humanidad con ello.

8. Los que siempre hacen la misma mueca para la foto

Todos seguimos algún personaje que para las fotos siempre hace la misma berraca mueca, o algún gesto con sus manos que es como el sello en todas sus fotos. Al parecer se toman muy a pecho esto de parecer una fotografía a todo momento y es por eso que uno solo les conoce un ángulo y cuando los ve en la calle ni los reconoce.

9. Los que siguen a mil personas que ni conocen

Hay gente que sigue a otras personas solo por seguirlas, o porque quiere ampliar su círculo de amigos y no sabe cómo entonces utiliza Instagram supuestamente para ello, para tener una popularidad virtual que no sirve para nada. Poco sirve seguir una cantidad de personas que a uno ni le interesa lo que hagan o dejen de hacer con sus vidas, uno sigue a personas porque son conocidas o porque le interesa lo que hacen, de resto mejor dejar así.

10. Los que saturan con fotos de sus viajes

Aquí están todos aquellos que medio hacen un viaje y montan 350.000 fotos diarias del mismo, les encanta saturar a sus seguidores con una cantidad de fotografías que en muchos casos no tienen ningún sentido para el resto de la humanidad. Lo peor es que a veces siguen subiendo imágenes de su viaje meses después de haberlo hecho, cada uno de sus #tbt son de ese paseo y es como si en su vida nunca hubieran hecho nada más que eso.

Consejo Extra: si van a usar el (maldito) palo de selfies  por favor asegúrense de que el palo no salga en la foto. De nada.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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¿SE PERDONA UNA INFIDELIDAD?

Con el pasar de los años la sociedad y las personas se han ido abriendo a las posibilidades que trae la tecnología y los avances en la comunicación, esto también ha conllevado a que sea más fácil conocer otra gente y abrir el abanico de posibilidades a la hora de conseguir pareja, el problema es que en muchos casos no se usa para buscar pareja sino para buscar mozo(a).

Con el tema de Ashley Madison, el portal de infieles que hackeraon y publicaron la lista de todas las personas que habían hecho uso del mismo se abrió una gran ventana que jamás debió abrirse, porque la información privada es eso, privada, nadie tiene por qué venir a publicar algo que uno alguna vez le puso candado o contraseña, eso no se hace.

La violación a la intimidad de estas personas y sus posteriores problemas de divorcios y relaciones rotas fue sin duda alguna un crimen. Aunque muchos vendrán a decir que bien merecido lo tenían por andar de culiprontos jugándosela a su pareja, realmente nadie merece eso y mucho menos cuando esta información se filtra de una manera ilegal como lo fue.

Pero bueno, ahora sí al tema que nos compete en este caso, las infidelidades. No nos hagamos los de la vista gorda, esto es pan de cada día en las relaciones de pareja, uno buscando información de lo que hace y deja de hacer el otro y del mismo modo en sentido contrario.

Lo sé, puede ser que el caso parezca de unos celos compulsivos pero no se puede negar que uno tiene que mantener con sus sentidos bien puestos a la hora de defender lo de uno, aunque muchas veces “lo de uno” sea lo que ande buscando otros horizontes.

Hay muchos casos en los que la infidelidad acaba con una relación ¿pero realmente vale la pena terminar lo que se ha construido solo por una noche de lujuria? Pues, todo depende.

Aclaremos, a mi parecer hay dos tipos de infidelidades, un tipo es aquella infidelidad de un desliz de momento y ahí queda la cosa, no pasa de una revolcada y ya, el otro tipo de infidelidad ocurre cuando una persona lleva una relación paralela y por así decirlo a escondidas de su pareja oficial.

Comencemos por la infidelidad de un desliz, esta se da regularmente cuando hay tragos de por medio o una calentura intensa que aparece de un momento a otro, pero es algo que pasa una vez y ya, no se repite, claro que es una cagadota pero pues fue cuestión de un rato y ahí quedó.

Puede ser que hayan personas que andan de desliz en desliz y saltando de cama en cama, de eso no cabe la menor duda porque el culiprontismo es una cuestión que muchas veces está en el ADN de quienes padecen este tipo de desorden.

Ahora, hay otro tipo de infidelidad que es un tanto o mucho más grave que la anterior, aquella en la que ya no se trata solo de culiprontismo de un rato sino que se convierte en la sucursal, porque no les es suficiente con tener pareja sino que también necesitan la querida o el querido que también los atienda.

Este tipo de relaciones perduran en el tiempo y son paralelas a una relación oficial, aquí lo realmente jodido es que hay sentimientos de por medio de lado y lado, y eso es lo que tal vez duele más en cuestiones de infidelidad.

Ahora sí comencemos a resolver el caso, cuando una infidelidad sobrepasa una simple relación sexual para convertirse en un constante revolcón eso sí no tiene perdón pero de nada, nadie merece un punto tal de humillación.  Si tanto quiere andar con el otro personaje entonces que se abran, uno no está para andar mendigando migajas ni compartiendo lo que por derecho es de uno.

Ahora, sí es triste ver cómo muchas parejas terminan o se divorcian por un simple revolcón, yo sé que a uno le duele el alma cuando se da cuenta de lo que pasó, pero en esos momentos hay que preguntarse si realmente vale la pena echar tanto tiempo y sacrificios a la basura por un simple desliz.

También hay que aceptar que hacemos parte de una sociedad demasiado conservadora, en la que nos enseñaron que jamás se perdonan este tipo de cosas, aunque también a veces nos hacemos los de la vista gorda ante las mismas; son dos graves errores, uno porque toda persona merece ser escuchada y perdonada, y dos porque hacerse el de la vista gorda con los problemas no los soluciona, es un hecho.

Enfrentarse a una infidelidad no es fácil, sobre todo porque uno siente que pierde toda la fe en esa persona, porque se viene al piso toda la confianza, pero hay que saber escuchar y sobre todo saber evaluar los hechos, tantear qué tan grave es la situación.

Si después de hacer un balance uno ve que con el tiempo puede perdonar a esa persona entonces no hay razón para acabar con una relación en la que se ha trabajado, ahora, si uno ve que es imposible sobreponerse a los hechos para seguir adelante entonces es mejor cortar de raíz, porque es mejor no darle largas a un problema que se va a convertir en un tema de discusión reiterativo.

Ahora, si usted lleva saliendo solo un par de meses con un personaje y ya le está montando cachos entonces mejor apague y vámonos, porque uno entiende que luego de varios años la relación se comienza a enfriar y puedan pasar vainas, de ahí a que las perdone o no es otro cuento, pero si desde el principio ya andan culipronteando entonces es mejor échele tierrita a eso.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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