LA PLATA NO DA FELICIDAD

Es increíble ver como cada día las personas se vuelven más materialistas, es como si tuvieran que andar comprando mil vainas que no necesitan con tal de mantener un estatus que solo existe en la cabeza de ellos. Acumulan un sinfín de cosas que al final solo les sirven para hacer estorbo, porque eso es lo que pasa en la vida cuando uno la va llenando de pendejadas, solo desorden y grandes vacíos que van más allá de lo físico.

No es de extrañar que en una sociedad tan consumista como en la que vivimos este tipo de circunstancias sean comunes, pero poco a poco uno se va dando cuenta que todas esas cosas tan fantásticas que vamos acumulando se van quedando en el olvido.

Es así como esos zapatos que tanto amé se quedan en el rincón porque llegan otros que los reemplazan, y así se pasa uno la vida, llenándose de una cantidad de cosas que no van ni vienen, simplemente se van quedando allí, en el más triste y cochino olvido.

Y es que llenarse de pertenencias se ha convertido en un objetivo primordial de casi cualquier humano que vive por estas épocas, nos gusta comprar lo último simplemente por no estar out, por mostrar una máscara de lo que no somos pero que al fin y al cabo nos interesa tener ante todo el mundo.

Un ejemplo claro y conciso de ello está Facebook, todos tenemos de esos amigos que andan haciendo alarde de que compraron el carro último modelo, el diamante de más quilates o tienen el dinero suficiente para irse a recorrer Europa y mostrar la opulencia de sus viajes.

Tampoco vamos a crucificar aquí a todos los que hemos puesto este tipo de posts en las redes sociales, en algún momento todos y cada uno hemos hecho alarde de alguna vaina por pequeña que sea, lo triste es que para algunas personas pareciera que el solo hecho de mostrar todas sus pertenencias y logros económicos a diestra y siniestra les diera el afecto que les hace falta en la vida real.

Lo digo con conocimiento de causa, porque tengo varios casos en mi Facebook de personas que hacen alarde de todo lo que tienen y hacen con su dinero (o el de otros), mientras que llevan una vida oculta triste y miserable, faltos de cariño y amor propio.

Lastimosamente la falta de autoestima para muchos se cubre con plata, cuando realmente la solución no es ni siquiera cercana a esto, la autoestima no se cubre con un carro ni con unos implantes de senos, esos más bien son paños de agua tibia para cubrir la procesión que se lleva por dentro.

No quiero decir que uno no pueda comprarse lo que se le venga en gana por el simple hecho de que le gusta o le sirve, lo que pasa es que algunas personas lo hacen simplemente para alardear de una vida que seguramente no tienen y para llenar vacíos que seguramente sí.

Qué bueno sería que cada quien se aceptara tal cual es, con sus falencias, sin necesidad de tener que andar buscando la aceptación de los demás a cualquier costo, pero es muy complicado, sobre todo sabiendo que hoy en día no parece que las personas no se preocuparan por tener una vida sino que es una competencia por tener más plata que el vecino.

En mi caso muchas veces hablo con amigos profesionales que se graduaron por la misma época en la que yo lo hice, lo primero que hacen es preguntar en qué estoy trabajando y en qué lugar de la ciudad estoy viviendo, como si a uno lo definiera un contrato laboral o si vive al sur o al norte de la ciudad, patrañas.

Esa lucha constante por querer saber si el otro personaje está mejor o peor económicamente de lo que yo estoy es una carrera que nadie va a ganar, al final usted no se va de este mundo ni siquiera con un certificado de la plata ni el cargo que ocupó aquí.

Pero pocas personas realmente se preocupan por saber realmente cómo está uno, o sea, pocos preguntan qué tal va el corazón, qué tal está la familia, qué tal siguió de X o Y accidente, no, esas cosas no las preguntan, aquí no importa cómo está usted personalmente, esos temas se olvidaron.

Es triste ver cómo pretendemos ser otros, ser mejores, mejor dicho, aparentar ser mejores que el resto, como si eso diera felicidad, eso lo único que deja es un gran vacío, porque esos temas son para personas huecas, huecas de cerebro y sobre todo huecas de espíritu que solo quieren vivir por ganar una carrera en la que todos vamos a llegar al mismo punto.

Sería bueno que comenzáramos a preocuparnos más por las personas como tal, eso nos humaniza un poco y llena esos vacíos tan grandes que tenemos, porque aquí la cuestión se trata de que somos personas y no máquinas acumuladoras de dinero.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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One thought on “LA PLATA NO DA FELICIDAD

  1. Vaya hasta que alguien dice algo que verdaderamente aplaudo, en este mundo parece no importar la sencillez, el trabajar en lo que uno ama,etc.,
    yo con mis amigos y nuevos conocidos aplico una pregunta: ¿Qué cosas amas de la vida? y la mayoria no entiende la pregunta ¿como es posible?
    Vaya me ha dejado un gran sabor de boca este texto, el cual para muchos será un balde de agua fría, pero ni modo las verdades a veces sorprenden.Saludos Malvados.

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