LA MALA COSTUMBRE DE CONFUNDIR SEXO CON AMOR

Todos hemos tenido en algún momento una de esas relaciones en las que no se sabe muy bien si son amantes, cuasi novios, novios sin título o cualquier otra patraña que uno se inventa para ponerle un nombre a esa vaina. Es como si tuviéramos que ponerle siempre una etiqueta a cada cosa para que tenga un sentido en nuestras vidas, grave error.

Una de esas cosas raras que pasan hoy en día y que aún no puedo entender es cómo muchas relaciones comienzan sin comenzar, me explico, en mis épocas uno aún pedía el cuadre y se daba por hecho que esa era la fecha de inicio del noviazgo, así se tenía una razón cíclica para celebrar esa porquería del cumple mes y el aniversario, que admito a veces son divertidos pero que con tanta cursilería se los van tirando.

Y es que las relaciones comienzan con un par de salidas y seguramente algunos encuentros de cama, que a veces cuando está buena la cosa terminan siendo constantes y excitantes. Aquí no estamos para culpar a nadie porque lo haya dado en la primera, segunda o quinta cita, simplemente estamos diciendo que desgraciadamente para unos, afortunadamente para muchos la mayoría de las relaciones hoy en día comienzan en la cama.

Pero como no comenzar lo bueno con algo mejor, siempre es bueno degustar el plato fuerte al principio para saber cómo será el resto, porque con meras entraditas la vaina no funciona. Que sí, que acá aprobamos el libre albedrío y la gozadera antes de meter las patas comprometiéndose con alguien con quien tal vez vaya a pasar el resto de sus días.

Y es que si uno tiene la intención de enseriarse con alguien pues es mucho mejor si las cosas van bien en cuestiones de cama, porque qué pereza uno aguantarse un mal polvo por más buen samaritano que sea, eso no.

Pero todo comienza a complicarse cuando con el pasar de los días y las acostadas uno comienza a pensar acerca del nombre que tiene esa relación, como si fuera necesario bautizarla para creer que vamos para algún lado, pero desgraciadamente nadie se inmuta por hacerlo, es como si ninguno estuviera seguro si lo que está ocurriendo allí es simplemente sexo con una persona con la que se entiende muy bien, o es que hay algo más, quizá amor.

Esa bendita costumbre de los seres humanos de complicarnos todo, porque en el fondo uno sabe que se está tragando, que además de estar cogiendo de lo lindo también se está metiendo una empeliculada de la cual difícilmente podrá salir.

Y es que todos queremos ser solteros pero a la vez queremos tener relaciones serias, o sea, la ambigüedad e imprecisión de lo que queremos es tan berraca que ni nosotros mismos nos entendemos, así que queremos seguir teniendo sexo de lo lindo pero también queremos ponerle un nombre a la vaina, y por qué no, saber si la otra persona nos quiere de juguetes sexuales (que tampoco es mala idea) o nos quiere para algo serio.

Y uno puede seguir divagando por meses y años, porque en muchos casos ninguno de los dos se atreve a poner un nombre por temor a enamorarse (más), o simplemente porque no quiere nada serio, también es válido. Pero como la cabeza de uno es más terca que una mula trabada, entonces comienza el drama.

Que si lo que yo siento es amor entonces porque este otro solo quiere sexo, que si lo que quiero es sexo este otro por qué me da cartas de amor, y así nos la pasamos confundiendo una cosa con otra, porque entre el sexo y el amor hay mucho en común, y por eso es tan difícil distinguir uno de otro.

El sexo es una forma increíble de enamorar a una persona, porque no nos digamos mentiras, por más espectacular que parezca la persona física o mentalmente si no funciona la cama entonces no funciona nada, puede ser que haya amor en un futuro pero ese amor seguramente será más fraternal que cualquier otra cosa, porque a uno le hace falta ese lado salvaje que le rasgue la ropa y le haga hasta para vender, eso sí que enamora.

Moraleja Cangrejiana: entre el sexo y el amor hay una línea tan delgada que es fácil creer que se está enamorado de la persona que se está cogiendo, cuando esta puede ser la película más grande en la que uno se haya metido, así que no se arme películas, más bien disfrute de los buenos ratos que esa vaina del amor algún día llegará, aproveche más bien antes que le echen la soga al cuello.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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