Las falsas promesas

Hay muchas cosas en la vida que lo sacan a uno de quicio como la gente intolerante, los amores no correspondidos y la falta de pantalones de algunos personajes, pero hay una situación que se lleva particularmente los honores y son las promesas de esa gente falsa que jamás cumple y uno se queda ahí esperando, por inocente, porque aunque a veces uno crea que se las sabe todas igual termina cayendo.

Esas promesas que muchos andan haciendo al aire como si no importara la palabra que están empeñando, porque hoy en día pareciera que la palabra vale tres pesos, nadie la respeta, nadie la cumple, es como si se llenaran la boca con una cantidad de estupideces que tal vez harían pero que en el fondo saben que terminan quedando en el olvido.

Todos hemos padecido con este tormento de personas, sobre todo en cuestiones del amor, porque eso sí, cuando uno se enamora la inteligencia se va para el traste y el cerebro queda totalmente inservible. El enamoramiento es ese momento cruel en el que todos los pajaritos que le pintan en el aire se los termina creyendo, no valen palabras de amigos ni familiares que intenten hacerlo caer en cuenta, uno mete la cabeza hasta el fondo y cuando se estrella, porque la probabilidad de que se estrelle es muy alta, no hay forma segura de volverse a levantar.

Ni qué decir de esas promesas que se hacen cuando el amor está en pleno fulgor, cuando todo es luna de miel (para luego convertirse en luna de mielda), tales como “Te voy a amar toda la vida” y “Te seré fiel por siempre”, frases que al final terminan en menos que la basura, terminan completamente desaparecidas del universo, es como si alguien llegase y borrara todas esas patrañas en un segundo, por arte de magia todas esas promesas que hasta hace poco eran del diario ahora solo son historia, porque eran patrañas de momento, cuestión de hormonas o quién sabe qué.

Pero tampoco podemos culpar a la otra persona por decirnos todo esto, más pendejos los que caímos en la trampa, es como si le dijeran a uno que le van a dar juventud eterna, uno sabe que eso no existe, pues la fidelidad tampoco y el amor eterno está en duda. Y aquí los que están enamorados comienzan a refunfuñar porque dicen que no, que su amor sí será para siempre, pero ya los veré cuando vuelvan a este blog con el rabo entre las patas, pero frescos que no les voy a decir “Yo se los dije”, pero quedan avisados.

Pueda ser que temporalmente las promesas se cumplan, pero entonces no son promesas, porque esas son para siempre, entonces de nada vale decirlas ni creerlas, más vale vivir el momento, porque eso es lo único que tenemos para disfrutar. Si usted siente que ama a esa persona dígale “Te amo” pero no sea tan porquería de decirle “Te amaré toda la vida” para después terminar revolcándose con otro(a).  Ame hoy, porque eso es lo único que tiene para asegurar con total certeza.

Pero también hay otras promesas que duelen en el alma, son esos “Volveré pronto” y “Yo te llamo” que nunca terminan llegando, esos desayunos del día siguiente que terminan siendo la última cena porque jamás vuelven a aparecer. Y es que hay personas que se ilusionan fácil y a la primera revolcada ya creen que encontraron el amor de su vida, para qué decimos bobadas a más de uno nos ha pasado, terminamos haciendo desayuno y esperamos que ese personaje nos llame, cuando realmente después que sale de esa puerta en el fondo uno sabe que nunca volverá a aparecer.

Entonces digamos las cosas como son, si es una revolcadita y no queremos que trascienda pues no digamos que vamos a seguir saliendo, si es una rumbeada pero no hay más entonces no prometamos una llamada al día siguiente, las cosas como son y punto.

Tal vez sería mejor que dejáramos de prometer, pero sobre todo que dejáramos de creer en esas promesas vacías, porque de nada sirve vivir toda la vida esperanzado en lo que vendrá, mucho mejor tener la certeza del olvido a tener la ansiedad del “¿cuándo me llamará?”.

Pasamos la vida esperando que nos cumplan miles de cosas que nos han prometido, desde el juguete cuando éramos niños hasta ese siguiente beso que nunca llegará, mejor dediquémonos a decir las cosas de frente o a callar para siempre.

Moraleja Cangrejiana: nada como la gente que tiene pantalones para decir de frente las cosas, como que uno agradece ese tipo de cosas aunque sean unos completos hp’s, es mejor que no lo anden ilusionando a uno, que hablen de frente, aunque de pronto así nos terminamos enamorando peor, porque eso sí, entre peor nos tratan más nos gusta el personaje.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

Sígueme en redes sociales

En Facebook: @CangrejoPerez

En Twitter: @CangrejoPerez

En Instagram: @CangrejoPerez

Anuncios