La maldita primera cita

PicsArt_1423146602517Una de las situaciones más complejas de estar soltero es andar teniendo primeras citas, ya sean muchas o pocas las primeras citas son tan jartas que sería mejor no pasar por ellas debido a que es una situación tan incómoda y falsa que pareciera más bien un mal chiste.

Ninguna persona que se haya preocupado por tener una relación amorosa se ha escapado de este mal, las primeras citas son un cúmulo de ansiedad de lado y lado que muchas veces termina siendo un completo desastre.

Pero si nosotros creemos que hoy en día esto es difícil ni qué dirán nuestros padres y abuelos a quienes ni les dejaban tocar la mano en las citas, eso sí era como caminar a ciegas con un precipicio al lado, porque no se sabía siquiera si había compatibilidad con el otro personaje.

De aquí se desprende una de las grandes dudas “¿Darlo o no darlo en la primera cita?”, es que uno no se puede poner a gastar el tiempo con una persona con la que tal vez no tenga ningún tipo de feeling en la cama, es por ello que tantear el terreno desde el principio no es ni tan mala idea.

Hoy en día somos menos pudorosos que antes, eso de acompañar hasta la casa a ver si me invita o no a seguir es un cliché peliculero, hoy en día desde la primera cita ya se le anda dando a la vaina y con justa razón, esta vida es corta y eso de andar guardando la dignidad hasta el momento indicado es desperdiciar el tiempo de una forma vil.

Pero no todo es sexo, bueno casi todo, pero no todo. Las primeras citas también son el momento propicio para tantear qué tanta compatibilidad tiene uno con el otro personaje, por ello comienza el tire y afloje de preguntas y respuestas, unas más cursis que otras y algunas hasta pasadas de tono.

Pero hay dos preguntas básicas cuando uno comienza a salir con alguien, son esas que pueden definir rápidamente un panorama acerca de la viabilidad o no de ese negocio, estas preguntas son:

  1. ¿Cuánto llevas soltero(a)?
  2. ¿Vives con tus papás?

Si la respuesta a la pregunta 1 es “menor a 3 meses” échele tierrita a eso, y si la respuesta a la pregunta 2 es “” y el personaje es mayor de 25 años entonces usted mejor paga la cuenta y se va, porque eso de andar con personas que están debajo de las enaguas de sus papás a esa edad no tiene perdón de Dios.

Cuando se pasa esta etapa y hay viabilidad del negocio entonces se pasa a una segunda etapa que consiste en observar y escuchar lo que la persona hace y dice, o sea, un desgaste más porque tiene que poner sus cinco sentidos a trabajar y vigilar hasta el menor movimiento. Es así como se comienzan a divisar algunas otras características importantes como lo son el ego, los ademanes, si pronuncia la R correctamente, si tiene bondad con los animales, si sabe coger los cubiertos, si no mastica con la boca abierta, si habla mucho de su ex, etc.

En este punto uno ya tiene una perspectiva global del personaje, y si ha pasado todos los filtros que le hemos puesto hasta ahora entonces es muy probable que pueda ser la persona indicada. Pero alto ahí, todavía falta un tema más:

La maldita espera de la llamada luego de la primera cita”.

Se han tejido muchas historias y creencias acerca de quién debe llamar después de la primera cita, que si el hombre que si la mujer, pero si es hombre con hombre entonces ¿toca llamar al mismo tiempo? ¿O del mismo modo en sentido contrario? ¿y mujer con mujer? Mejor dicho, deje así porque ese enredo no hay cuando desenredarlo.

O sea que después de pasar por semejante suplicio de la primera cita ahora uno tiene que comenzar a quebrarse la cabeza pensando si debe o no llamar, porque si llama muy rápido muestra mucho la gana y si no llama es como si no le hubiese gustado la otra persona.

Yo le resuelvo este tema muy fácil, si tuvieron sexo en la primera cita y lo sacaron de la casa como alma que lleva el diablo entonces deje así, si tuvieron sexo y siguieron sexchateando entonces todo va más que bien y no es necesario llamar porque literalmente eso ya está cocinado.

Ahora, si no tuvieron sexo y usted cree que todo va bien entonces envíe un anzuelo llamado “Whatsappazo”, intente poner una conversación y si la otra persona la sigue y le pregunta cosas acerca de usted entonces no se preocupe que eso ya cuajó, así que llame sin miedo. Ahora, sí usted le echó el Whatsappazo y la otra persona ni se inmutó por responder entonces le tengo una mala noticia, vuelva al principio de este artículo y comience la historia de la primera cita de nuevo pero con otra persona, porque lo que es esta, ya no fue.

Moraleja Cangrejiana: Uno no está pa’ andar de cita en cita y de error en error, mejor soltero que perdiendo el tiempo con personajes que no valen la pena.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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