Somos un cúmulo de excusas

ExcusasLa vida nos presenta un sinnúmero de oportunidades de hacer las cosas, ya sean buenas o malas, grandes o pequeñas, pero nos da miles de oportunidades de cambiar, de seguir adelante, de sorprendernos a nosotros mismos con capacidades que jamás creíamos tener. El problema es que en muchas ocasiones por no decir en la mayoría dejamos que las oportunidades pasen por el simple hecho de llenarnos de excusas, excusas que tal vez luego pagaremos muy caro.

Hay un grave problema y es que la mayor parte de la vida nos la pasamos conociendo más a los demás que conociéndonos a nosotros mismos, grave error. Cuando comenzamos a conocernos a profundidad es cuando nos damos cuenta realmente cuáles son nuestros sueños, en lugar de estar viviendo sueños de terceros.

Es así como permitimos que nuestras vidas se llenen de una cantidad de historias ajenas, con grandes viajes que otros hicieron, espectaculares aventuras que lograron nuestros amigos, grandes fortunas que amasan conocidos y fantásticos momentos que le pasan a todos menos a nosotros, pero las historias las conocemos muy bien y a veces las contamos con un ánimo tal que pareciera que estas son propias.

Lastimosamente muchos terminan viviendo historias que no les pertenecen, por el simple hecho de no tener relatos propios que contar, porque nos dedicamos a tejer con lana ajena, porque no tenemos el coraje de crear por y para nosotros mismos.

Tememos arrojarnos al mundo sin miedo al qué dirán, sin miedo a perder la seguridad de un salario, sin miedo a estar solos. Precisamente allí están algunas de las excusas más populares dentro del infinito abanico que tenemos, porque nos enseñaron a tener miedo a la vida, miedo a los cambios y aunque parezca increíble, miedo a ser felices.

Es así como todo este tipo de piedras en el camino que nosotros mismo ponemos se van convirtiendo en nuestros principales enemigos, para lograr lo que queremos hacer con nuestras vidas. Nos llenamos de excusas tontas que no sirven ni siquiera para limpiar la poca dignidad que nos queda ante nosotros mismos, porque nos conformamos con la idea de hacer lo que hace la mayoría, porque en cierto modo nos han enseñado que esa es la forma correcta de actuar.

Tenemos un sinnúmero de excusas pendejas para llenar nuestras vidas de triunfos a medias, de relaciones mediocres, de trabajos insoportables, de encierros sin razón. No nos permitimos volar, ser grandes, porque ser grandes no es amasar grandes fortunas ni tener grandes reconocimientos, ser grande se resume en tener una vida plena, en la que cada quien decide qué lo hace feliz, sin importar lo que piensen o digan los demás, sin tener el signo del dinero marcado en la frente.

Ahora, es tiempo de volar, dejar las excusas atrás, comenzar a viajar, a comer, a conocer gente, a estudiar eso que siempre quisimos estudiar, a conseguir el trabajo de nuestros sueños o crear nuestro propio negocio, en muchos casos este trabajo no estará detrás de un escritorio. Comencemos por quitarnos esos pesos de encima que no debemos llevar, perdonemos a quienes han influido para que hoy en día pongamos tantas excusas y sobre todo perdonémonos nosotros mismos por haber puesto tantas piedras en el camino para ser realmente felices.

Moraleja Cangrejiana: el día en que nos deja de importar lo que dicen, hacen y piensan los demás es el día en el que comenzamos a ser realmente nosotros mismos.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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