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La tecnología está acabando con las relaciones humanas

tecnologiaEn un domingo de desparche a las 8p.m. en mi querido aposento no tenía absolutamente nada qué hacer, de ese modo decidí pedirles a mis seguidores en Twitter que me recomendaran una película para ver. Comenzaron a hablar mucho de Capitán América, Thor, American Hustle, entre otras. La verdad ya mes las había visto todas, pero una me llamó particularmente la atención porque la nombraban insistentemente, esta película se llama “HER”.

La verdad ya sabía de la existencia de la película hace rato, hasta sabía que había sido nominada a los Premios Oscar, pero sinceramente no me llamaba mucho la atención, pues no entendía cómo una película que se trataba del amor de un hombre con su celular (móvil) podría llegar a tener un buen argumento. Es así como también me pasa que jamás he creído en esas películas que nominan a los Oscar, porque cuando ganaron “Zona de Miedo” (The Hurt Locker), El discurso del Rey (The King Speech) y Argo, me las fui a ver y la verdad no me gustaron ni un poco.

Fue así como después de toda la insistidera de los seguidores decidí ver “HER”, llevándome tan pero tan buena sorpresa que la película me gustó mucho, pero me gustó más su argumento y ya se los voy a explicar porqué. No se aburran de tanta cháchara, ya viene la carne de este artículo y la razón de ser de su título.

“HER” trata básicamente de un hombre que descarga un sistema operativo y este sistema está configurado de tal forma que puede entablar relaciones con los humanos ayudándolos a organizar su vida, algo así como un Siri (asistente de los sistemas iOS) pero que va desarrollando sentimientos a medida que avanza la película. El protagonista termina enamorándose del sistema operativo a cuya sexy voz da vida Scarlett Johansson, y por último este sistema operativo le confiesa que está enamorado de 641 personas o sistemas más y he aquí el rollo. Si cree que me le tiré la película pues no es así porque esta tiene mucha más de trama.

¿Cuál es el problema realmente? No son los 641 seres o aparatos de los que se haya enamorado el sistema operativo, el problema es que cada día estamos dependiendo tanto de la bendita tecnología que ya parece que viviéramos enamorados más del celular que de la pareja.

Es increíble como en pleno 2014 la gente ya no camina mirando hacia el frente, ya todos andamos con una joroba por andar mirando hacia abajo el bendito celular, smartphone o móvil, como lo llamen ustedes. Y es que se ha convertido en una necesidad tan imperativa que ahora uno no puede entrar al baño sin tener ese aparatejo a la mano (me refiero al celular).

Las relaciones humanas en el mundo real están en vía de extinción, y cómo no van a estar a punto de extinguirse si es que ahora las personas andan más pegadas de sus redes sociales que de su pareja. A muchos les habrá ocurrido que mientras están teniendo relaciones sexuales les llega una notificación al celular y son desesperados por ir a ver qué es lo que está pasando, siendo así que muchas veces detienen “el acto” para poder ir a ver qué nueva pendejada les llegó.

Otra de las circunstancias que más me puede sacar de quicio es estar en una comida o cena y que haya uno o varios personajes pegados del bendito smartphone chateando o simplemente revisando vainas que nada tienen que ver con el momento, eso sí que es una falta de respeto. Cuando uno se sienta a comer es a comer, no a ponerse a enviar emoticones por Whatsapp. Y eso que no falta el que le está tomando la foto al plato para subirlo inmediatamente a Instagram.

Lo peor de todo es con los muchachitos de hoy en día, ya no salen a jugar escondidas, ni banquitas, ni muñecas, ni al papá y la mamá, todo esto por andar pegados de sus consolas de videojuegos. Bueno, aunque también se da que los papás cuando ven que los chinos (hijos) se están poniendo muy cansones entonces le pasan el smartphone para que se calmen jugando CandyCrush o cualquier otro de esos jueguitos enviciadores. A que usted ha conocido alguno de estos tipos padres de familia a los que se les arregló un poco la vida desde que tienen smartphones o tabletas.

Hoy en día las personas tenemos más conversaciones virtuales que conversaciones reales, nos la pasamos con 25 ventanas de chat abiertas en Facebook y unas 50 conversaciones de Whatsapp con personas que no vemos hace años, y aunque vivan en la misma ciudad cada rato hacen planes de ir a comer o a tomar algo, planes que se quedan en la basura porque pocas veces llegan a ser realidad. A usted le ha pasado, yo lo sé.

Ahora, y para ir rematando este sermón, no entiendo por qué las personas hoy en día prefieren buscar pareja por Internet a buscarla en la vida real, en la calle, en un bar, por un conocido, lo que sea. No, hoy en día todos tienen que vivir metidos en aplicaciones y demás ayudas para conquistar a alguien que no han visto jamás, que no saben cómo huele, y que mucho menos saben si realmente les va a gustar o no.

Moraleja Cangrejiana: la tecnología nos está llevando a un punto tal en el que ya no sabemos si los amigos que tenemos son de verdad o son virtuales, o peor aún, si la pareja que queremos es de carne y hueso o simplemente es un aparato electrónico. Estamos jodidos.

(Posdata. Para los que se vieron o se van a ver “HER” yo también sufrí cuando se le borró el sistema operativo al protagonista – ¡No merezco vivir! – ¡Jajaja!).

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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