De las relaciones de pareja y otros demonios

La vida lo lleva a uno tarde o temprano a construir una relación de pareja, sea por un periodo de tiempo o para toda la vida. Nadie se salva de caer alguna vez en las hieles del amor, cuando hablo de caer es porque literalmente uno cae en una trampa de la cual es imposible salir sin heridas y cicatrices. Pero no seamos fatalistas, pensemos en que las relaciones sí pueden ser para siempre y que no hay necesidad de escapar de allí, aunque sea casi un imposible en estos días.

Uno merece en algún momento tener alguien que le joda la vida, porque desgraciadamente no tenemos corazón de piedra, este tarde o temprano termina empendejándose y dejándonos caer en esa montaña rusa de las relaciones de pareja. Y aunque uno intenta escapar una y otra vez, queriendo nunca tener que volver a pasar por esta situación, tarde o temprano termina despellejado y adolorido, pero en últimas feliz de estar al lado de esa media naranja que uno espera que no le salga en estado de descomposición.

Dentro de este tema de las relaciones también existen las malas prácticas que hacen que las relaciones pasen del cielo al mismísimo infierno. Malas prácticas muy comunes, muy cansonas y sobre todo muy agotadoras. Así que vamos a ver las actividades más comunes que hacen que las relaciones pasen del cielo a la quinta paila en un segundo.

Los celos

Nada es más jarto en una relación que los malditos celos, son como un cáncer que va matando todo lentamente y que va generando múltiples dolencias más como las peleas y la desconfianza. Los celos en una medida controlada son sanos para una pareja porque mantienen la llama viva y hacen que cada uno se preocupe por conquistar a diario a la otra persona, pero cuando los celos son excesivos es allí donde la tranquilidad de todo se va para sus tres.

Pero tampoco dejemos atrás ciertas circunstancias en que los celos son justificados, porque también existen una joyitas que andan haciendo y deshaciendo por todos lados, es allí donde los celos son medianamente justificados. Lo de medianamente es porque uno no se puede permitir andar con este tipo de personajes que andan repartiéndolo por ahí a diestra y siniestra –hablo del teléfono malpensados-.

La distancia

Ese cuento de “amor de lejos felices los cuatro” aplica en más de una ocasión, muchas veces la vaina se vuelve exponencial y termina siendo una lista hasta de dos dígitos. Eso de sostener una relación a punta ausencia no es una cosa nada fácil.

Cuando la distancia se interpone entre dos personas comienzan a soltarse lazos que antes estaban muy bien amarrados, es por ello que es necesario tener muy clara la situación, saber hasta dónde está dispuesto a soportar y hasta cuándo está dispuesto a esperar. Uno nunca sabrá ni podrá asegurar que una relación vaya a soportar los embates del destino, pero sí puede asegurarse de intentar tener una vida lo más tranquila y feliz posible, es allí donde uno la embarra, porque en la mayoría de los casos se pone la felicidad de la otra persona por encima de la propia y uno termina soportando situaciones que van en contra de lo que quiere y lo que es.

Las mentiras

Este es un virus mortífero que acaba con cualquier relación, pero es que en este mundo abundan las personas que sufren de mitomanía y dar con una de ellas es más común de lo debido. Las mentiras como pocas cosas en la vida tiene el poder de destruir todo lo que se les atraviesa a su paso. Las mentiras acaban hasta con la bondad de las mejores personas.

También hay que diferenciar el nivel de las mentiras:

– Mentiras piadosas que no le hacen mal a nadie.

– Verdades a medias que son más mentira que verdad.

– Mentiras que esconden verdades tenebrosas.

– Mentiras que esconden verdades terroríficas.

A medida que baja en la lista el nivel de la mentira es peor, pero depende de cada quien tener la habilidad para descubrir este tipo de artimañas, porque puede ser que la otra persona sea mentirosa compulsiva, pero también puede ser que uno sea tan pelotudo de hacerse el de la vista gorda antes todas las sandeces que le inventan.

La costumbre

La costumbre es una de esas amigas que llega y nadie se da cuenta que llegó, se queda largos períodos de tiempo y uno solo se percata de su existencia cuando probablemente ya no hay como echarla. La costumbre es la mata que mata, es ese veneno que se va inmiscuyendo de a poco en una relación y que termina haciendo desastres, porque no hay peor desastre que encontrarse con su pareja para hacer todos y cada uno de los días exactamente lo mismo. Todos los días calcados y toda la relación al traste, porque cuando la innovación y la creatividad desaparecen de esa misma forma van desapareciendo las ganas.

Los seres humanos somos curiosos y aventureros por naturaleza, unos más que otros, pero siempre es bueno descubrir algo nuevo por hacer con esa persona que uno tanto quiere, para no tener que comenzar a buscar por fuera lo que no se le ha perdido. Y con esto no quiero que malinterpreten y digan que ya ando justificando la infidelidad, más bien este es un salvavidas para las relaciones, porque si usted siente que su relación está entrando en la monotonía y la costumbre es mejor que haga algo antes de que alguno de los dos quiera salir de ese letargo pero de la mano o en la cama de otra persona.

La mala cama

Por último y no menos importante, más bien la cereza que le faltaba al pastel hablemos de la cama. Para los que no entiendan –porque puede pasar que alguien no entienda el concepto- estamos hablando del mal sexo. Siempre he sido un defensor acérrimo acerca de que las relaciones con mal sexo no prosperan, y hasta ahora no he encontrado la primera persona que lo refute, o por lo menos no alguien que tenga los pantalones de reconocerlo.

En la cama convergen todos y cada uno de los sentimientos y las ganas que se tiene mutuamente una pareja. Es allí donde se pueden hacer obras de arte o desastres universales, donde se arreglan problemas o donde se terminan relaciones. Ese cuento como el de las abuelas y abuelos que tenían que soportar el mal catre solo porque nunca conocieron alguien más es parte del pasado. Hoy en día uno tiene la oportunidad de escoger, y para poder escoger bien hay que conocer.

En definitiva, la mala vida sexual en una pareja puede acabar con todo, porque si su pareja no se siente satisfecha o usted mismo(a) no lo es, tarde o temprano terminará por buscar su realización sexual –por así decirlo- y dejar de lado la relación por explorar nuevos territorios.

Moraleja Cangrejiana: Nadie nunca dijo que sobrellevar una relación fuera fácil, pero nadie dijo nunca tampoco cuáles eran las reglas para ser una pareja perfecta, porque eso no existe, o por lo menos no en este mundo.

Escribiendo desde lo más profundo del mar, Cangrejo Pérez.
 
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4 thoughts on “De las relaciones de pareja y otros demonios

  1. Ay Cangrejo! Leer,esto en medio de un despecho y en Diciembre es una daga en el corazón … Pero a la vez algo muy en el fondo me motiva a cambiar muchas cosas que hice
    Gracias por tomar el tiempo de escribir algo coherente y sobre todo,con la intención de motivar a alguien.

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