Cómo no odiar a tu ex

Después de dar tantas vueltas por la vida, después de amores y desamores, de morir y volver a vivir con cada uno de los despechos decidí en que puedo ayudar un poco a este mundo compartiendo la fórmula de cómo no odiar a sus ex’s. Esta vida está llena de tropiezos, muchos de esos tropiezos tienen nombre y apellido, pero llegar a odiar esos tropiezos sería un acto tan desagradecido como insensato. Es por todo esto que a continuación haré un análisis de la situación del por qué no se debe odiar a los(as) ex’s.


Uno nunca comienza una relación pensando en el día en el que van a terminar, uno siempre piensa en el idilio que se está viviendo, en los besos que se dan, en las horas que pasan juntos, en lo momentos de éxtasis que se viven en la cama y en un sinfín de circunstancias que se dan cuando el amor está en pleno apogeo, pero nadie piensa nunca jamás en el día en el que todo va a terminar.


Todo termina algún día


Pero tarde o temprano todo termina, o casi todo, porque hay historias de amor que sobreviven por siempre, pocas, pero que las hay las hay. El problema es que cuando todo termina se viene encima ese gran problema que pasa de llamarse ‘novio(a)’ a llamarse ‘ex’. Los(as) ex son una plaga que se reproduce con el pasar del tiempo, mucho más cuando uno no sabe escoger bien con quién se está metiendo.


Después de terminar una relación uno termina cansado, dolido, despellejado, desmoralizado, rencoroso, apesadumbrado, dolido, quemado, rencoroso, malquerido, dolido, dolido, dolido, dolido y más dolido que un berraco. 


Sí, porque el que salga sin heridas de un rompimiento es porque no es humano, todo rompimiento deja heridas y cicatrices, que tal vez nunca se van a borrar, pero lo difícil es borrar el recuerdo de esa persona que las causó.


Odiar a tu ex no te hace grande, pero sí te hace sentir mejor, por un tiempo, pero lo logra. Y es que ayudar a cicatrizar las heridas con un poco de malquerer no es tan malo, por lo menos no cuando se trata de sentirse un poco mejor con uno mismo.


Odiar a tu ex por un rato no es tan malo


Es por esto que odiar a tu ex por un tiempo no es tan malo, bueno, no hablemos de odios porque es una palabra demasiado hiriente, digamos “tenerle un poco de bronca a tu ex por un tiempo no es tan malo”. Este sentimiento ayuda a hacer catarsis, ayuda a mejorar un poco lo que uno es y también lo que ha dejado de ser. 


Por esto no es bueno odiar a tu ex por mucho tiempo, tarde o temprano tu ex termina siendo un artilugio más en el escaparate de los recuerdos, que precisamente te recuerda todos y cada uno de los días que fueron tus más grandes hazañas y tus peores errores.


Cuando uno escoge alguien que lo acompañe en el camino, sea corto o largo el recorrido, es por algo que esa persona estuvo allí. Sí, ya sé que suena romanticón y pendejo, pero en realidad así es. Uno nunca comete errores sin razón alguna, los(as) ex’s son errores, pero son buenos errores, errores que ayudan a corregir el camino, errores que ayudan a mejorar lo que uno es y lo que uno quiere.


Moraleja Cangrejiana: No hay ex que dure cien años ni cuerpo que lo resista, aprender de sus errores es mejor que odiarlos. Por ello es mejor no odiar a su ex, porque en algo le está ayudando ahora, por ejemplo a decidir mejor en el futuro.

Escribiendo desde lo más profundo del mar…

Cangrejo Pérez

En Twitter e Instagram – @CangrejoPerez




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