10 gritos de la moda que nos dejaron sordos

Uno tiene derecho en la vida a todo menos a tener mal gusto, aunque de eso no se libra nadie; por ahí dicen que la moda no incomoda, pero tampoco es tan cierto, han existido muchas tendencias que tarde o temprano terminan pasando factura a quienes se hayan atrevido a entrar en ellas. 

En este artículo haremos un recuento de las modas que en algún momento fueron un grito, pero que posteriormente han hecho que uno se pregunte: “¿Cómo diablos pude ponerme esto? ¿Cómo demonios pude peinarme así?”. Nunca entenderemos por qué hemos caído en este tipo atrocidades, pero hoy en día tenemos todo el derecho a burlarnos de nuestro pasado, porque todo tiempo pasado fue peor, por lo menos en la moda parece que sí aplica este refrán.

De antemano agradezco a los seguidores de Cangrejo Pérez en Facebook quienes me ayudaron a consolidar el listado que veremos a continuación.

1. El Corte Honguito

Seguramente quienes usaban este tipo de corte los motilaba la tía con media totuma que les ponía en la cabeza para proceder a hacer esta gran obra de arte llamada El Honguito. No sé si las personas que usaban este tipo de corte tenían algún problema mental o visual que no les permitía darse cuenta de semejante horror, digo, error que estaban cometiendo. Tal vez el corte honguito sea uno de los cortes más recordados, pero no precisamente por sus cualidades estéticas, sino más bien por lo horrendo que era.

2. Zapatos de Plataforma

Los zapatos de plataforma son una de esas modas que jamás he entendido ni entenderé. Unos zapatos que más bien parecen zancos, y los zancos ya sabemos que se los ponen algunas personas para divertir a la gente, aunque estos zapatos sí que daban risa. Seguramente es más fácil mantener el equilibrio en una cuerda floja que mantener el equilibrio sobre unas plataformas. Lo más riesgoso de haber utilizado este tipo de calzado es sufrir un esguince de tobillo al torcerse la pata en un hueco o subiendo una escalera. Lo peor es que hoy en día están volviendo a usar las plataformas y ahora las usan hasta en los tenis, eso sí que es el colmo, no hay perdón de Dios.

3. Los Emos

Creo que cuando las personas que pertenecieron a esta tribu, o secta, sean adultos, se van a apenar mucho de ver cómo pudieron cometer semejante sacrilegio. Los Emos además de caracterizarse por una actitud depresiva también se caracterizaban por una forma particular de vestirse con colores oscuros, y, sobre todo, de peinarse con el pelo totalmente liso hacia delante, imagen que causaba la impresión de estar frente a un espanto o un sepulturero.

4. Las Hombreras

Las hombreras son una extensión de los hombros y la espalda, pero muchas mujeres en los 80’s decidieron que era sexy parecer un luchador medieval. Bueno, aunque los hombres no se libraron tampoco de esta pesadilla, no era nada raro ver a uno que otro con las hombreras tipo Boy George, que aunque canta muy bien, la verdad es que no se caracteriza por su buen gusto.

5. El peinado Lamido e’ Vaca

El lamido e’ vaca es ese en el que los hombres se partían el pelo por un lado y se lo dejaban largo para poder tirarlo hacia el otro lado. Ver a una persona así era una de las circunstancias más traumáticas porque no se entendía cómo un hombre podía llevar semejante esperpento en la cabeza. Lo peor es que aún hoy en día hay personas que se atreven a llevar este tipo de corte, no entiendo en qué piensan, pero si usted conoce alguno de ellos hágale un favor gigante: péguele un chicle en la cabeza.

6. Los Candy

No sé si esto fue una moda o una secta, pero haya sido lo que haya sido no entiendo por qué diablos existió. Los Candy eran regularmente adolescentes que se disfrazaban con accesorios y ropa como de niños, o más bien como bebés. Es extraño cómo la gente podía confiar en un ser humano que llevaba un chupo colgado al cuello como símbolo de su personalidad, creo que donde yo me hubiera cruzado con uno de esos seres hubiera salido corriendo como alma que lleva el diablo.

7. Los Crocs

Comienzo por aclarar que los Crocs según mi opinión son un invento del demonio, no entiendo cómo a alguien se le pudo ocurrir inventar semejante insulto al buen gusto. Tengo que aceptar que los Crocs son muy buenos para las labores de personas que trabajan en la salud, pero cuando estos salen del ámbito de los hospitales y consultorios para comenzar a invadir los centros comerciales y calles de las ciudades, es allí cuando uno se da cuenta que el final está cerca. Nadie nunca en sus cabales debería ponerse estos esperpentos de zapatos para acudir a eventos sociales o donde concurran seres humanos, esto debería ser castigado por la ley.

8. Ombliguera

Ya recuerdo en la universidad cuando una compañera usaba ombliguera casi a diario mientras que todas las demás niñas la criticaban y despedazaban sin vacilo alguno, pobre muchacha. Las ombligueras fueron un grito de rebeldía en los 90’s, y tal vez en esa época se veían bien las mujeres que salían mostrando mucha carne, pero el problema de esta prenda es que algunas personas mantuvieron esta tendencia en el tiempo. Las ombligueras son prendas que exigen demasiado, pero sobre todo exigen que usted le diga a esa mujer que la está usando: “Por favor quítese esa vaina ya”. Y ni qué decir de los hombres que las usan en los gimnasios, eso sí que no tiene nombre. Mejor dicho, deje así.

9. Los Pantalones Bota Campana

Las campanas son bonitas en las iglesias ¿pero en los pantalones? ¿A quién se le ocurrió semejante ideota? Bueno, acá no se trata de señalar a quién los creó, más bien se trata de recordar aquellos que se atrevieron a usar semejante atrocidad. Es inaudito cómo las personas creían que tener un pantalón cuyas botas superaban el diámetro de su cintura podían parecer algo trendy, más bien parecían cortinas andantes.

10. Copete Alf

Y ahora sí llegamos al top de los tops, el Copete Alf. En principio todo comenzó mal, pues aún no se ha descifrado cómo a los seres humanos les dio por imitar el peinado de un extraterrestre que comía gatos, eso ya es demasiado extraño para ser cierto, pero lo peor es que fue real. Así, muchas mujeres en el mundo llevaron el famoso copete a fiestas de quince, minitecas y demás reuniones sociales creyendo que estaban IN, cuando en realidad lo que estaban era queriendo ser extraterrestres.

Moraleja Cangrejiana: La moda no incomoda, lo que incomoda es la gente que se la pasa ajustándose a cualquier moda. No hay nada como lo auténtico, los seres humanos no estamos para usar moldes, los moldes se hicieron para las tortas. 


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Cangrejo Pérez

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Cómo no odiar a tu ex

Después de dar tantas vueltas por la vida, después de amores y desamores, de morir y volver a vivir con cada uno de los despechos decidí en que puedo ayudar un poco a este mundo compartiendo la fórmula de cómo no odiar a sus ex’s. Esta vida está llena de tropiezos, muchos de esos tropiezos tienen nombre y apellido, pero llegar a odiar esos tropiezos sería un acto tan desagradecido como insensato. Es por todo esto que a continuación haré un análisis de la situación del por qué no se debe odiar a los(as) ex’s.


Uno nunca comienza una relación pensando en el día en el que van a terminar, uno siempre piensa en el idilio que se está viviendo, en los besos que se dan, en las horas que pasan juntos, en lo momentos de éxtasis que se viven en la cama y en un sinfín de circunstancias que se dan cuando el amor está en pleno apogeo, pero nadie piensa nunca jamás en el día en el que todo va a terminar.


Todo termina algún día


Pero tarde o temprano todo termina, o casi todo, porque hay historias de amor que sobreviven por siempre, pocas, pero que las hay las hay. El problema es que cuando todo termina se viene encima ese gran problema que pasa de llamarse ‘novio(a)’ a llamarse ‘ex’. Los(as) ex son una plaga que se reproduce con el pasar del tiempo, mucho más cuando uno no sabe escoger bien con quién se está metiendo.


Después de terminar una relación uno termina cansado, dolido, despellejado, desmoralizado, rencoroso, apesadumbrado, dolido, quemado, rencoroso, malquerido, dolido, dolido, dolido, dolido y más dolido que un berraco. 


Sí, porque el que salga sin heridas de un rompimiento es porque no es humano, todo rompimiento deja heridas y cicatrices, que tal vez nunca se van a borrar, pero lo difícil es borrar el recuerdo de esa persona que las causó.


Odiar a tu ex no te hace grande, pero sí te hace sentir mejor, por un tiempo, pero lo logra. Y es que ayudar a cicatrizar las heridas con un poco de malquerer no es tan malo, por lo menos no cuando se trata de sentirse un poco mejor con uno mismo.


Odiar a tu ex por un rato no es tan malo


Es por esto que odiar a tu ex por un tiempo no es tan malo, bueno, no hablemos de odios porque es una palabra demasiado hiriente, digamos “tenerle un poco de bronca a tu ex por un tiempo no es tan malo”. Este sentimiento ayuda a hacer catarsis, ayuda a mejorar un poco lo que uno es y también lo que ha dejado de ser. 


Por esto no es bueno odiar a tu ex por mucho tiempo, tarde o temprano tu ex termina siendo un artilugio más en el escaparate de los recuerdos, que precisamente te recuerda todos y cada uno de los días que fueron tus más grandes hazañas y tus peores errores.


Cuando uno escoge alguien que lo acompañe en el camino, sea corto o largo el recorrido, es por algo que esa persona estuvo allí. Sí, ya sé que suena romanticón y pendejo, pero en realidad así es. Uno nunca comete errores sin razón alguna, los(as) ex’s son errores, pero son buenos errores, errores que ayudan a corregir el camino, errores que ayudan a mejorar lo que uno es y lo que uno quiere.


Moraleja Cangrejiana: No hay ex que dure cien años ni cuerpo que lo resista, aprender de sus errores es mejor que odiarlos. Por ello es mejor no odiar a su ex, porque en algo le está ayudando ahora, por ejemplo a decidir mejor en el futuro.

Escribiendo desde lo más profundo del mar…

Cangrejo Pérez

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