No eres tú, soy yo

Bueno, ya comenzó este 2013 lleno de buenas noticias, entre ellas que no se acabó el Mundo, y la más importante, que Historias de un Cangrejo ya volvió de vacaciones. No mentiras, ahora sí pongámonos serios, espero que el 2013 esté lleno de bendiciones y éxito para todos ustedes, no siendo más, entremos de lleno en el asunto que nos trae acá. 

¡Ayyyy Dios! Esta frasecita “No eres tú, soy yo” sí que es un cliché a la hora de romper lazos que tal vez jamás existieron. La han usado desde los más ricos hasta los más pobres, desde los más guapos hasta los menos agraciados, en fin, todos en algún momento hemos tenido que pasar por esta situación tan incómoda, ya sea porque la hemos tenido que decir (que es lo fácil), o porque la hemos tenido que escuchar (que es lo difícil).

Las relaciones amorosas son un mal necesario por el cual debemos pasar todos los seres humanos si queremos algún día llegar a tener esa media naranja al lado que nos haga la vida imposible, digo, que nos haga felices. Para llegar a tener esa media naranja claramente hay que pasar por un sinnúmero de experimentos de prueba y error, donde los errores abundan y de antemano se pone en duda que “el acierto” (suponiendo que algún día habrá un acierto) no nos saque la vuelta con otro(a) más pollo(a) o con más plata.

El problema más grave de estar experimentando una y otra vez es la probabilidad tan alta que existe de exponerse a una situación tan difícil como aquella en la cual debemos decirle a alguien que simplemente ya no va, o peor aún, escuchar cómo nos sacan de taquito con una de estas frases insulsas y malditas, que lo único que hacen dejarnos mirando para el techo y preguntándonos: “¿Y ahora qué diablos hice mal?”

En todos los casos que uno utiliza o le dicen esta frasecita de quinta siempre existirá un pedazo de la oración que regularmente quedará oculta para la otra persona, porque quien la dice no tiene los pantalones o la falda suficientes para aceptar lo que realmente ocurre. En muchas otras situaciones ese pedazo final de la frase termina siendo sustituido por otra razón que sea mucho menos dolorosa para quien la escucha, y de sopetón uno termina sin saber exactamente por qué fue que le terminaron o lo abrieron.

Es por todo esto que a continuación definiremos cinco complementos a la frase “No eres tú, soy yo” que son muy comunes y que seguramente alguna vez usted ha utilizado o han utilizado con usted.

No eres tú, soy yo (que estoy casado, cuadrado, ennoviado, rejuntado o lo que sea)

Esta es una de las razones que más se esconden cuando se dice esta frase, hay mucha gente por ahí que anda buscando lo que no se le ha perdido, y quien termina pagando los platos rotos es la pobre víctima que cae en las garras de esa persona que teniendo un compromiso no le importó ni un peso enredarse con alguien más, o mejor dicho, enredarle la vida a alguien más.

Algunas personas aunque tienen un compromiso, no tienen reparo a lo hora de andar haciendo levantes por ahí, es allí cuando las pobres víctimas caen en sus garras, pero el problema no es caer, el problema es no darse cuenta a tiempo de lo que realmente pasa. Es así como muchas veces se termina enredado en las garras de un individuo que no respeta el compromiso que tiene, pero quien termina pagando los platos rotos es la víctima que nunca lo supo, y de esa forma le terminan diciendo “No eres tú, soy yo (que no respeto a mi pareja y ando buscando lo que no se me ha perdido por culpa de mi culiprontismo crónico)”.

No eres tú, soy yo (que ya no te soporto)

Cualquiera tiene derecho a cansarse de otra persona, ya sea por incompatibilidad de caracteres, porque la otra persona es insoportable o simplemente porque se aburrió de verle la jeta. Por cualquiera de las razones anteriores una persona puede llegar a tomar la decisión de acabar con la relación, el problema grave es cuando hay que decirle a su media naranja por qué diablos es que va a terminarle, pues no es fácil decirle a alguien: “Oye, es que la verdad no me gusta tu personalidad y creo que eres demasiado insoportable para mi gusto” ¡Juas! Atrévase a decir eso y verá cómo puede perder la vida en 1 segundo. 

No eres tú, soy yo (que no he olvidado a mi ex)

Bueno, como no faltan los que intentan sacar un clavo con otro clavo, es por esto que abundan las personas que pretenden meterse con alguien sin haber olvidado antes a su ex, grave error. Si usted no ha olvidado a su ex entonces no pretenda que, metiéndose en una nueva relación va a olvidar todo lo que siente por su último error, no señor(a). Cuando uno no ha curado las heridas que dejaron las batallas pasadas (por batalla me refiero a relación) entonces cualquier intento de nueva relación será infructuoso, pero como hay gente que no entiende ni porque les metan las ideas a punta de rejo, entonces es allí cuando hacen que los demás paguen los platos rotos por su falta de carácter al pretender que una nueva persona hará olvidar todo lo demás. Al final se terminan dando cuenta que no pueden sostener ni una pizca de la nueva relación y así terminan diciendo: “No eres tú, soy yo (que fui el imbécil que pretendió que, por estar con una nueva persona iba a olvidar a mi anterior error)”.

Ley Cangrejiana: Nunca, lea bien, nunca se meta en una relación ni ilusione a alguien si aún no ha podido superar a su ex, cualquier intento será un fracaso.

No eres tú, soy yo (que me quiero dedicar a perrear, zunguear, descualquierar o lo que sea)

Como no falta quien quiere dedicarse al perreo, zandungueo, puteo y demás, es aquí donde caben todas las personas que estando en una relación se dan cuenta que lo que quieren es andar por el mundo “repartiéndolo” sin compromiso alguno. Esta situación es entendible, lo que no es entendible es por qué preciso les tiene que picar esa vaina cuando están saliendo con alguien. Si uno tiene una pareja estable y puede llevar una vida sexual sana, abierta, relajada y sin tapujos, entonces por qué tiene que irse a buscar lo que no se le ha perdido. En este caso no hay nada que hacer al respecto, solo escuchar la frase: “No eres tú, soy yo (que me di cuenta que lo mío es andar repartiéndolo como si no hubiera mañana).

No eres tú, soy yo (que no tengo ni la más remota idea de lo que quiero en la vida)

Y por último no podía faltar la excusa más pendeja pero real de todas, la de aquellos que no saben de dónde vienen ni para dónde van, son veletas que cogen rumbo para cualquier lado, y como nunca saben dónde diablos están, entonces acaban con lo que tienen una y otra vez sin importarles en absoluto el daño que dejan a su paso. Este tipo de errores pueden llegar a su vida en cualquier momento, así que mantenga muy alerta. Una de las cosas más importantes que uno debería saber cuando está saliendo con alguien es su proyección en la vida, alguien que por lo menos tenga un rumbo claro y que no ande por ahí dando botes sin saber exactamente a dónde quiere llegar. Cuando alguien termina una relación porque no sabe lo que quiere en la vida es cuando llega el momento de escucharle decir: “No eres tú, soy yo (que soy tan pendejo que ni siquiera sé qué estoy haciendo en este planeta)”.

Moraleja Cangrejiana: Hay miles de excusas pendejas para terminar una relación, el tamaño de la pendejada de la excusa indica el nivel de pendejez del individuo. 

Escribiendo desde lo más profundo del mar…

Cangrejo Pérez

En Twitter e Instagram – @CangrejoPerez




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