No se enamore porque el despecho no lo cubre el POS

Uno se pasa la vida buscando el amor, esa media naranja que le cambie la forma de ver el mundo, que le haga sentir mariposas en el estómago una y otra vez, cuando en realidad no sabemos a lo que nos estamos exponiendo. No nos digamos mentiras, encontrar a la persona correcta es un juego de nunca acabar, desgraciadamente uno termina despechado repetidas veces a causa de personas que definitivamente solo dieron para ser medios limones.

Sí, esta semana me dio por escribir acerca de este tema bien cortavenas, porque uno no tiene por qué estar pagando las consecuencias de la inseguridad y falta de compromiso de algunas personas, e ir por la vida dándose una y otra vez contra el mundo por ciertos personajes que llegan mostrándose como una mansa paloma y luego sacan las garras para acabar con todo lo que uno entregó. Aunque en muchos otros casos también mantienen las garras muy bien escondidas, para terminar uno dándose cuenta por otros medios de la ‘joyita’ con la que anda(ba).

Ley Cangrejiana: Tomar el riesgo de enamorarse es como tomar un veneno que solo hace efecto cuando termina todo, y al final solo le queda a uno vomitar todas las mariposas que en algún momento fueron de felicidad.

No sé si a usted ha estado despechado alguna vez, pero si nunca ha pasado por ese estado tan lamentable, entonces mejor no se enamore, porque para este mal no hay remedio y el tratamiento tampoco lo cubre el Plan Obligatorio de Salud (POS).

Ya lo sé, uno no escoge de quién ni cuándo enamorarse, pero cuando llega ese momento lo único que uno debe hacer es rogar a todos los santos que por fin esa sea la persona indicada, pero como los santos pocas veces escuchan nuestras súplicas, es ahí cuando todo comienza a empeorar. Entregar esa vaina llamada corazón a una persona que no la merece y seguramente jamás lo mereció es como si le cogieran a uno el hígado a patadas, es una de las situaciones menos recomendadas por las cuales debe pasar un ser humano después de cagarl… digo, enamorarse.

El despecho es la consecuencia de meter la pata enamorándose de quién no debe, y cuando uno mete la pata debe estar dispuesto a sufrir las consecuencias. En este caso las consecuencias son síntomas que van desde la deshidratación a causa de las chilladas hasta el vómito de las mariposas y todo lo que con ellas estaba adentro.

El despecho es una de esas situaciones que no se le desea ni al peor enemigo, porque seguro que el dolor es similar a un balazo en el pecho, en la cabeza, y en cualquier otra parte en donde duela como un p*tas, lo malo es que de despecho uno no se muere, o tal vez eso es lo bueno, no sé.

Lo único que sé es que el despecho debería ser considerado como una enfermedad más que sea cubierta por el POS, así de este modo tendríamos subsidio para comprar el trago, los cigarros, los Kleenex, y cualquier sinfín de artilugios que lo dejan a uno en la quiebra, y todo gracias al maldito despecho.

Moraleja Cangrejiana: nadie se muere por amor, porque no hay despecho que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

Escribiendo desde lo más profundo (del mar) Cangrejo Pérez.

En Twitter – @CangrejoPerez




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