Del amor al odio sólo hay un par de cachos

¿Qué sería de las relaciones amorosas sin los cachos? Pues serían relaciones que perdurarían en el tiempo, pero como la carne es débil, entonces vivir y convivir con cachos es pan de cada día en este planeta. No a todos les ha pasado, pero alguna vez hemos estado involucrados de una forma u otra en una puesta de cachos. Por todo lo anterior a continuación definiremos los diferentes tipos de cachos que existen.

Los cachos por error

A este tipo de cachos también se les llama desliz. Son situaciones casuales en las cuales el que pone los cachos se encuentra en el lugar y momento equivocados, regularmente frente a una persona que le gusta y con la cual siempre ha querido tener su cuento, pero que por su relación no lo ha hecho. Otra de las circunstancias más comunes en este tipo de cachos es el estado de ebriedad que se pueda tener, pues entre mayores niveles de alcohol tenga usted en la sangre mayores van a ser las posibilidades de caer en la tentación. En caso de que usted sea de los que ponen este tipo de cachos por error le recomiendo seguir su vida común y corriente y olvidar lo que pasó, igual fue una cuestión momentánea. Aunque lo más importante es olvidar las ganas que tiene de estar con esa persona con la que montó cachos.

Los cachos que todos ven menos el que los lleva puestos

Los que hayamos sufrido de este mal ‘cornamentario’ sabemos que es más común de lo que se cree. Que su pareja se la esté jugando, que todo el mundo sepa y usted sea la única persona que no se da cuenta de las cosas, es pan de cada día en cuestiones del amor. Y es que existen personas que son tan persuasivas que son capaces de convencer hasta al mismo diablo de que se quede callado en estas situaciones. Aunque si por otro lado, las personas que se dan cuenta que usted es un cornudo y no le dicen son sus propios amigos, pues lo mejor que puede hacer es dejar a un lado a esos amigos antes que a su pareja. Uno no puede confiar en las personas que siendo de su entera confianza le andan escondiendo información que afecta directamente sus intereses particulares.

Los cachos que se conocen pero no se reconocen 

Ésta es otra situación muy común dentro del mundo cachón, son muchas las personas que saben que su pareja les es infiel y se hacen los de la vista gorda para poder seguir su vida como si no pasara nada. La falta de autoestima de estos seres humanos no tiene límites y creen que deben aguantar toda esta situación, sólo porque no podrán conseguirse alguien mejor que esa persona que vale tan poco que anda haciendo y deshaciendo a espaldas suyas, y a veces hasta en sus propias narices. Si usted está pasando ó llega a pasar por esta situación déjeme decirle que lo mejor que puede hacer es buscar un psicólogo que le ayude a tratar el problema de falta de amor propio que tiene.

Los cachos que no son cachos

No nos hagamos los locos, a veces se dan muchas situaciones en las cuales creemos que nos están ‘cachoneando’ pero ésos cachos sólo existen en nuestra mente. Esta situación regularmente se da cuando usted anda muy enamorado, ó mejor dicho ‘empendejado’ con su pareja y se imagina mil formas en las que todos los demás seres humanos de este planeta le quieren quitar a su amado(a). El problema mental de este tipo de personas es más grave que el del anterior punto, pues son personas tan inseguras de sí mismas que lo único que pueden hacer es imaginar todo tipo de películas en donde no existen. Si usted es una persona que encaja dentro de este perfil también le recomiendo que vaya al psicólogo; pero si al contrario es su pareja la que anda con este tipo de videos entonces mejor salga corriendo.

Los cachos perdonables

Existen cachos que uno puede perdonar, no se puede ser siempre tan intransigente como para no poder perdonar que la otra persona no se dé su canita al aire, sobre todo si nosotros mismos no estamos haciendo todo lo posible por cuidar a la pareja. Si usted no le presta la atención suficiente en el diario acontecer como en la cama, entonces no puede esperar que la otra persona espere toda la vida a que a usted se le antoje darle un poco de atención. Recuerden que lo que no se cuida se termina perdiendo, así que si usted descuidó a su pareja entonces también tenga los pantalones para poder perdonarle esa metida de pata que haya tenido.

Los cachos imperdonables 

Todos los que no entran dentro del punto anterior son cachos imperdonables, pero los más imperdonables son aquellos en los cuales la otra persona se enreda con uno de nuestros amigos ó familiares, esta situación no tiene nombre. Esta regla también aplican cuando pasan a ser ‘ex’, éstas son personas prohibidas y es casi que un pacto de sangre que se hace desde que deciden cuadrarse el jamás tener algún enredo ó amorío con alguno de ellos.

Moraleja Cangrejiana: Los cachos sólo se ven bien en los animales, los seres humanos no nacimos para andar con esas protuberancias que lo único que dan son dolores de cabeza y hacen pasar malos ratos.

Escribiendo desde lo más profundo (del mar) Cangrejo Pérez


En Twitter – @CangrejoPerez




Algunos comentarios en Twitter acerca de los cachos fueron:

@CARIDI22: “Si el que mi novio se acueste con una X totalmente ebrio y luego me confiese lo sucedido son cachos entonces Sí”.

@Jexus13: “Me los pusieron una vez y con el que se hacía llamar mi mejor amigo #TrueStory” 



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Los peores ‘osos’ que hacen los borrachos

El licor siempre ha sido el amigo fiel que no nos desampara en las buenas ni en las malas. Es el único que aguanta nuestras risas y lágrimas sin reparo alguno, pero también es el causante de muchos de los ridículos más grandes que hacemos. ¿Cuántos de ustedes no han amanecido al día siguiente de una borrachera con ese guayabo moral insoportable? Pues a continuación vamos ver algunos de los casos más comunes.

Llamar a tu ex

Comencemos con este terrible error que hemos cometido muchos de los que estuvimos despechados, nos emborrachamos y además con un teléfono a la mano. Éste es uno de los peores osos que se pueden hacer y también es una de las formas más efectivas de perder la poca dignidad que queda. Todas las barbaridades que decimos: te extraño mucho, eres lo más grande que me ha pasado en la vida, mi vida sin ti no tiene sentido, mi vida sin ti no vale nada, no puedo vivir sin ti, y miles de frases cursis más son pura lora. Por todo lo anterior vamos a definir una ecuación cangrejiana para estos casos:

Despecho + Alcohol + Celular = Desastre Universal.

Besar a la más fea de la fiesta

Que los tragos son embellecedores ha sido una ley que se ha aplicado desde el inicio de los tiempos. No cabe la menor duda que los tragos en la cabeza ponen todo más bonito en esta vida, y los otros seres humanos no son la excepción a la regla. Cuando uno está borracho hasta la más fea de la fiesta se convierte en una princesa, y como andar de levante es una de las cosas que más nos gusta hacer en la vida, pues ahí caemos. No nos hagamos tarugos, la más linda de la fiesta no se va a enredar con el más borracho, entonces las oportunidades de hacer levante disminuyen, así que regularmente puede suceder que la más fea de la fiesta sea su amor de la noche. En este caso le recomiendo aparentar demencia al siguiente día y no recordar nada de lo que sucedió.

Decirle a todo el que se atraviesa: “¡Lo quiero mushooo!”

Yo lo he hecho, usted lo ha hecho, todos lo hemos hecho. El amor afloja con el alcohol, y decirle hasta a la persona más desconocida que la quiere mucho es muy normal estando borracho, pero a la vez tan engorroso, sobre todo si la otra persona está sobria. Más de una vez uno se levanta al día siguiente preguntándose cómo le pudo haber dicho a esa persona que tan mal le caía: “¡Es que usted es un bacán!”, ¡nooooo! En caso de que a usted le ocurra esto lo mejor que puede hacer de nuevo es hacerse el de la vista gorda, echarle la culpa a los tragos y seguir su vida como si nada hubiera pasado.

Sentirse la bomba sexy de la fiesta

No sé por qué a muchas personas les pasa que cuando tienen unos tragos en la cabeza se creen los (as) más ‘hot’ de la fiesta, en muchos casos puede que sí lo sean, pero aún así no hay nada peor que una persona convencida. Pero hablando de los casos en los cuales esta persona que no tiene muchos atributos y comienza a insinuar más de lo que debe, ó peor, a mostrar más de lo que tiene, por favor: más prudencia y menos trago.

Buscarle pelea a todo el que se atraviesa

Nada más harto que ese borracho que le busca pelea a todo el que se le atraviesa. Regularmente esta situación se presenta más en los hombres que en las mujeres, pero en ambos casos no tiene ninguna razón de ser. Esos borrachos a los cuales nadie se les puede cruzar en su camino porque ya le andan buscando pelea, ó porque le andan mirando a su mujer ya creen que se la están quitando. Los borrachos peliones están mandados a recoger. Si usted tiene un(a) amigo(a) ó novio(a) que presenta este tipo de reacciones, lo mejor que puede hacer es no volver a salir con ellos. La violencia nunca se justifica y mucho menos si están supuestamente en una fiesta pasando bueno.

Caerse en plena fiesta

Los borrachos toreros porque siempre salen en hombros ¡Nooooo! Nada más denigrante que ese borracho que se cae una y otra vez, con sus amigos detrás impidiendo que este personaje se vaya contra el mundo. Uno no sabe qué hacer ni qué pensar de este tipo de borrachos, le dañan la fiesta a todo el mundo. Si usted sale en hombros de una fiesta no crea que salió por la puerta grande, todo lo contrario, los borrachos toreros siempre salen por la puerta de atrás. 

Despertarse en una cama que no es la suya

Esto ya son otras ligas. Levantarse y ver que no reconoce nada a su alrededor es como una pesadilla de la vida real. Peor si esto va acompañado de sentir a otra persona al lado y estar completamente desnudos, usted teme por voltear a ver quién diablos está ahí. Sea cual sea su caso, igual se va a sentir muy incómodo. Lo mejor que puede hacer es levantarse con la mayor cautela sin despertar a la otra persona y salir corriendo de esa casa; pero si la persona le gusta, entonces mejor relájese y disfrute de un fin de semana en casa ajena y de una buena vez acaba con esa soltería que ya era hora de dejar atrás.

Hacer show en las redes sociales

Eso de andar echando pullas cuando estamos borrachos en redes sociales a los amigos ó a la ex se ha vuelto muy común.  Personas que comienzan a poner mensajes con indirectas para otros personajes que los han hecho sufrir,  es todo un drama. La gente está utilizando Twitter y Facebook como armas de doble filo para hacer sentir mal a terceros que no tienen la culpa de su baja autoestima. Así que por favor, si va a tomar ¡No tuitee ni Feisbuquee! (no sé si los términos existen pero ustedes entienden).

No recordar nada de lo que pasó

¿Cuántos no hemos pedido al siguiente día a nuestros amigos que nos armen la película de la noche anterior? La verdad yo ya opté por no preguntar nada. Eso de andarse uno enterando de los ridículos que hizo bailando El Carrapicho, montándose en la mesa ó haciéndole propuestas indecentes a X ó Y persona, eso no es lo mío. Es mejor seguir la vida común y corriente, y aplicar ese dicho que señala: “Lo que no me acuerdo no lo hice”.


Hasta una próxima borrachera, digo, artículo.

Escribiendo desde lo más profundo (del mar) Cangrejo Pérez


En Twitter – @CangrejoPerez



Algunas opiniones en Twitter de los ‘osos’ de los borrachos:

@Sr_gato7: insistir en hablar con mi perro por teléfono.

@mercegaviriab: el #2 es sin duda escribir pendejadas en Facebook ó en Twitter, sólo para que la/el imbécil lo lea.

@monikaald: llamar a tu ex para que te conteste la novia actual.

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11 programas de la Televisión que marcaron nuestra infancia y juventud

Después de divagar sobre muchas de las circunstancias que han podido marcar no sólo mi vida sino de la de muchos de los que vivimos en este país, he llegado a la conclusión de que estos son los 11 programas de la Televisión que dejaron huella en nuestras vidas. 

1. Padres e Hijos (la inolvidable Daniela Franco)

¿Quién no hizo la digestión del almuerzo viendo Padres e Hijos? Sin duda una de las series que más ha marcado la vida de los colombianos, sea para bien ó para mal. El principal enigma de esta serie era ¿cómo Daniela Franco lograba tener a todos los galanes de la televisión para ella sola siendo una niña tan poco agraciada? Pues ese enigma jamás podremos develarlo, en este caso la suerte de la fea es un completo misterio. ¿Y cómo olvidar a Pablito? Ese gordito que apareció de la nada y siempre lo ponían de relleno en toda la serie cuando algún extra se enfermaba. Padres e Hijos ayudó en nuestra crianza, pero por favor que nunca se le ocurra hacer una segunda parte de esta serie, no lo aguantaría.

2. Caballeros del Zodiaco (¡Dame tu fuerza Pegaso!)

Por mucho, los dibujos animados que más han marcado a los que vivimos esa época. Ver a El Cisne siempre recordando a su madre que estaba en las profundidades heladas del mar nos partía el corazón; ver a Shiryü intentando darle otro curso a la cascada; y, ver a Ikki siempre salvando a su hermano Andrómeda porque no era capaz de defenderse por sí mismo ha dejado huella imborrable en nuestras mentes. Las 12 casas las sufrimos como si fuéramos nosotros quienes las estuviéramos cruzando, y aunque cada casa duraba como 353 capítulos seguíamos pegados a la pantalla; aunque fueron muchas las veces que estando a punto de llegar a la última casa nos devolvían al principio de la serie. Malditas programadoras que no tenían plata para comprar la temporada completa y siempre nos dejaban en ascuas. 

3. Dejémonos de Vainas (¿si?)

¿Cómo olvidar esta serie-dramatizado-comedia? Creo que la tía Loli se convirtió en uno de los iconos de las tías chismosas y metidas en nuestro país. Ramoncito se convirtió en uno de los símbolos de la ñoñez, y Josefa con su “Aposentos Tuta, mi pueblo” en uno de los personajes más queridos de esta serie. Este programa consolidaba todo lo que pasa en una familia típica colombiana, con sus dichos, sus costumbres y sobre todo con sus personajes que representaban muy bien la realidad de las familias de nuestro país. Sólo me queda una duda ¿dónde que Aposentos Tuta?

4. Súper Campeones (¡Oliveeerrrrr!)

El que no sufrió 15 capítulos de Súper Campeones viendo cómo llegaban de una cancha a otra para anotar un gol que tire la primera piedra. No sé por qué a los japoneses les encanta sufrir con las escenas que duran siglos, nosotros somos más inmediatistas pero aún así aguantamos este suplicio. Ver a Oliver Atom correr por horas y horas para anotar un gol era uno de los sacrificios que más nos gustaba hacer cuando éramos niños, pero la verdad es que hoy en día no aguantaríamos ni 1 minuto. Los hermanos Koriotto con sus patillas de 3 metros y sus caras de roedores, Benji Price y su personalidad bipolar, Bruce y su falta de habilidad, fueron sin duda personajes que dejaron huella en la mente de todos los que tuvimos una niñez “noventera”.

5. Oki Doki (Vainilla, Coco, Canela…)

¿Esto era un programa de televisión ó era una receta de la abuela? Con semejantes personajes nunca lo entendí: Vainilla, Canela, Coco, Tomillo, ¿qué era eso? ¿Un programa de cocina? Aún no lo sé, me desconcertaba Mechas porque era la única que no encajaba dentro del grupo. Igual nunca me interesé mucho por el tema de entender esta serie tan inentendible. Pero bueno, Oki Doki fue nuestro ‘Rebelde’ colombiano, la diferencia es que Oki Doki era un programa bien ñoño.

6. Los Dumis (¡Los teléfonos, comunican a la genteeee..!)

Ver cantar a un bote de basura fue una de las situaciones más traumáticas de mi niñez. Todos los servicios públicos tenían vida propia ¡eso era terrible! “¡Los teléfonos, comunican a la genteeeee….!” ¡Nooooo! Además también hablaban los hidrantes y toda clase de objetos que hoy hasta me da miedo tocar. Nunca saqué la basura en mi casa por miedo a que el bote de la basura me hablara. Los Dumis fue uno de los programas de terror que marcó nuestra niñez.

7. El Tesoro del saber (¡En los libros hallarás..!)

El Espantapájaros siempre fue uno de mis personajes favoritos, y la canción más pegajosa la tenía este programa: ¡En los libros hallarás, el Tesoro del Saber…!. Quién no se acuerda de la mamá gallina llamando a su polluelo “¡Ermenegildoooo!”, la vaca, el burro, las zanahorias y las papas cantando como si se fueran a desnucar de la forma en la que abrían su boca casi 180°. Definitivamente no entiendo por qué en esa época les encantaba poner a cantar todos los animales y objetos inanimados que existían, pero tal vez fue una buena estrategia para causar todos los trastornos mentales que padecemos hoy en día.

8. Dragon Ball (¡Vamos a buscar las esferas del dragón..!)

Eso de buscar las Esferas del Dragón se convirtió en una tarea maratónica, siempre llegaba un antagonista más malo que el anterior. Pero tal vez el que marcó la pauta fue ‘Majin Boo’, quien pasó de ser un tierno gordito que destruía todo por diversión a ser un flacuchento lleno de maldad. Además, cómo olvidar al maestro Roshi y su siempre excéntrica fijación por las curvas de las chicas guapas como Bulma. Roshi fue por mucho el viejito más verde de los dibujos animados, y Gokú se convirtió en un ser que podía morir y resucitar con la misma facilidad que se podía montar a su nube voladora. Esta serie era tan inverosímil como morbosa, pero igual era de las más divertidas que existió en su época.

9. La Perubólica (¡Que pase el desgraciaoooo!)

No sé por qué años atrás, el 90% de los canales que tenían los operadores de cable eran peruanos, pero así y todo era buenísimo sentarse a ver su parrilla de programaci
ón que iba desde ‘Laura en América’ con su dicho: “¡Que pase el desgraciaooooo!” y repartiendo carritos ‘sangucheros’ a diestra y siniestra; pasando por ‘Gisella en América’ de la cual todo Perú rajaba empezando por la Urraca de ‘Magaly TV’ que era un ser espeluznante que producía temor el sólo verla. Muchos critican a la televisión peruana, pero yo no lo puedo hacer porque pasé varias horas de mi juventud junto a Laura Bozzo riendo de cuanta barbaridad se le ocurría en ese programa.

10. Yo soy Betty la fea (¡Me dicen que soy fea…!)

La novela más exitosa de todos los tiempos a nivel mundial, que puso a hablar a todo el mundo de una fea, porque la suerte de esta no hay bonita que la tenga. Beatriz Pinzón se convirtió en icono de superación personal, pero no entiendo la gente cómo nunca vio más allá. ¿No se dieron cuenta que Beatriz Pinzón ocultó todas las barbaridades que hacía su jefe sólo por estar enamorada de él? Eso no la hace menos culpable de lo que hizo. El concepto de “Maquillar los informes” se puso de moda en el país, y lo único que logró fue que las personas conocieran más formas de hacer ‘chanchullo’  en sus empresas. Una novela muy divertida, que enseñó que no hay mujeres feas sino mal arregladas.

11. Los Victorinos (¡En Noviembre nacerán…!)

De esta novela no puedo decir mucho porque no me la dejaban ver debido a su alto contenido sexual y violento, pero de lo que sí puedo hablar muy bien es de esa canción tan terrorífica que tenía: “¡En Noviembre nacerán Victorino, Victorino y otro Victorino nacerá, nacerá, nacerá?!”. Maldita canción que causó miles de noches de pesadillas en las cuales sólo pensaba en que ojalá nunca me encontrara con mis otros dos hermanos que llevaran el mismo nombre para no morir de una forma terrorífica. 

Moraleja Cangrejiana: gran parte de la televisión que influyó en nuestra juventud tuvo un alto grado de contenido que se salía de todo tipo de razón humana, así que ahora tenemos una explicación para nuestra falta de cordura.

Escribiendo desde lo más profundo (del mar) Cangrejo Pérez


En Twitter – @CangrejoPerez


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11 consejos cangrejianos para no fracasar en la primera cita

Para los humanos no es nada fácil pasar por esa tortura de la primera cita. La necesidad constante de encontrar el amor de la vida nos lleva a pasar una y otra vez por este suplicio. Pero no se preocupen porque en este artículo me atrevo a darles los 11 consejos cangrejianos para no fracasar en la primera cita. 
 
1. Saque una buena pinta, pero no se sobreactúe
 
Llevar la mejor pinta que tiene a la primera cita es mostrar todo lo que puede dar desde un principio. La idea es mostrarse lo más natural posible, así que es mejor dejar algo para sorprender posteriormente. No se lleve colores demasiado llamativos, ni muy mostrón ó mostrona, a nadie le gusta que su próxima pareja ande exhibiendo por ahí todo lo que le dio mi Dios. 
 
2. Escoja el lugar correcto
 
No vaya a meter a su cita a un antro, más bien métase la mano al dril y saque al menos para ir a un sitio que sea decente. La tienda ó la cigarrería de la esquina no es el mejor lugar para una primera cita, la panadería tampoco. Llévela a un restaurante, no tiene que ser el más caro, pero que sea limpio al menos. No recomiendo un bar para la primera cita porque el trago puede ponerlo muy sincero ó muy sensible, y eso no es conveniente.
 
3. Huela bien ó no huela a nada
 
Nada peor que alguien llegue a una cita oliendo mal. Lleve una buena dosis de chicles y asegúrese de haber usado una buena cantidad de desodorante, pero no tanto así como para que se confunda con su perfume. Yo diría que en la primera cita siempre se debe usar la loción ó perfume preferido, porque en el olor está gran parte de la afinidad que se tenga, y su olor le demostrará muchas cosas a la otra persona que tal vez no pueda percibir con su imagen ó sus palabras. 
 
4. Apague el celular
 
Qué mamera alguien que en la primera cita ande más pendiente de la Blackberry ó el iPhone que de la otra persona. ¡Hey! Si es la primera cita con la persona que le gusta ¿no cree que también merezca toda su atención? Suelte esa vaina y mejor dedíquese a investigar si la otra persona es ó no es la indicada para usted.
 
5. Enfocarse en sí mismo es la guillotina 
 
Las personas egocéntricas pocas veces ó tal vez nunca tienen éxito en las primeras citas, nada más cansón que sentarse uno a hablar con alguien que su único tema sea de sí mismo. Si a usted le interesa la otra persona de verdad, al menos interésese por investigar un poco acerca de ella, pero si se va a enfocar en usted mismo, mejor absténgase de seguir intentando buscar su media naranja porque nunca la va a encontrar.
 
6. No chicanee ni se haga el sobrado
 
No hay peor ridículo que el que hace una persona que intenta conquistar con mentiras ó agrandando lo que tiene ó lo que es. Uno siempre se da cuenta cuando la otra persona anda hablando de más de sus pertenencias, sus viajes, su inteligencia ó sus apellidos rimbombantes, y aunque toda esta lora que usted anda dando sea cierta, créame que a la otra persona le interesa tres pesos tanta cháchara. Recuerde: el que mucho habla, poco hace.
 
7. Jamás hable de su ex
 
Cuando el cuento del ex sale a relucir en la conversación uno como que frunce el ceño y voltea a mirar para otro lado pensando “¡Ahora me voy a dar cuenta por qué éste(a) anda solterón(na)!”. Si está intentando comenzar algo ¿para qué quiere contar sus fracasos en las anteriores relaciones? Eso no se hace. ¿Para qué quiere poner de preaviso de sus defectos ó sus infortunios a su nuevo prospecto? Muévase con inteligencia. 
 
8. No muestre la gana
 
Cuando usted se muestra ansioso durante la cita, esa ansiedad se puede traducir en necesidad de afecto, y eso es lo peor. Cuando una persona muestra ansiedad por estar en una relación ó demuestra demasiado que le gusta la otra persona eso le quita la magia a la situación. Recuerde: lo difícil enamora y lo fácil se olvida fácil.
 
9. A la hora de pagar la cuenta
 
Llega la hora de pagar la cuenta y usted se pregunta “¿Y ahora qué hago?”, pues yo le tengo la respuesta, soy de los que piensa que el hombre siempre debe pagar la cuenta ó al menos en la primera cita, díganme machista, pero es mi forma de pensar. Recuerden que la figura del hombre es ser el ‘Proveedor’, y aunque estemos ya muy civilizados y todo, a las mujeres les gustan esos detalles. Los tacaños tienen poca probabilidad de éxito en cualquier relación. 
 
10. ¡No se acuesten en la primera cita!
 
Ahora no vayan a decir “¡Qué cangrejo tan mojigato!”, esperen. Tener sexo en la primera cita acaba con mucha de la magia que hubieran podido desarrollar en citas posteriores. Si se dan el tiempo de conocerse un poco mejor y que los unan más cosas, el momento en el que llegue el sexo será mucho más excitante. En cambio si se “comen los dulces de un sopetón” lo que termina ocurriendo es que tal vez el sexo no sea tan mágico y terminen por no quererse ver más. El sexo en la primera cita puede funcionar, pero si previamente se conocen bien y se gustan mucho, en caso contrario puede ser un error, ó quién sabe, también pueden quedar más enamorados que nunca. Mejor dicho, como sé que a este punto no le van a hacer mucho caso porque la calentura le puede a la razón, mejor, hagan lo que quieran.
 
11. Nunca espere la llamada al siguiente día
 
De seguro todos en algún momento hemos estado esperando esa llamada después de la primera cita, ¡Pfff! ¿Esperar? Estamos en pleno siglo XXI, ahora nadie espera nada, el que piensa pierde, y en cuestiones del amor no es diferente. Llame usted, sea hombre ó mujer, ¡no espere! Lo peor que le puede decir es que le saque una excusa para n
o salir, y si le saca dos excusas no vuelva a llamar porque no hay caso. En cambio si acepta que se vuelvan a ver sin excusa alguna, ¡Felicitaciones!, su primera cita fue un éxito.
 
Moraleja Cangrejiana: la primera cita apesta, pero es un mal necesario para poder encontrar esa media naranja que le hace falta.
 
Escribiendo desde lo más profundo (del mar) Cangrejo Pérez

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Algunas opiniones en Twitter acerca del tema fueron:
 
@lasanmiguel: “hablar de Matrimonio. ¡Eso sería demasiado! Si no quieres que tu cita salga corriendo, es lo primero que debes anular…”
 
@davidochoa29: “una primera cita con gripa, cara de desahuciado, delirio de moco ventanero y esperar una segunda cita #noesdedios #tengafepapi”
 
@Roberto_Vg1: “es Fatal Hablar de las Ex parejas, explicar los rollos de la ruptura. quejarse de la soltería y evidenciar la falta de sexo.”