Ni una chiva, ni una burra negra, ni una yegua blanca y mucho menos una buena suegra

Muchos andan por estos días haciendo el resumen de lo bueno y lo malo que les dejó el 2011, pero por más que pienso y pienso creo que éste fue un año fatídico en cuestiones de amor. El que haya dicho que el 2011 fue un buen año es porque encontró las Esferas del Dragón y le pidió a Shenlong que le hiciera el milagrito de no caer en la desgracia en la que caímos tantos.

Comencemos por analizar la canción a la que hace referencia el título. La verdad me parece inexplicable cómo en pleno siglo XXI vamos a estar queriendo tener una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra.  

Es increíble que hoy en día alguien quiera tener este ramillete de especies, sobre todo cuando una de ellas se extinguió hace millones de años ó tal vez nunca existió; obvio, me estoy refiriendo a las buenas suegras.

Las buenas suegras, si es que existieron alguna vez, debieron haber sido la especie más codiciada por encima de las princesas y los príncipes, seguramente pocos podían darse el lujo de tener tan rara y curiosa especie dentro de su familia. Pero en pleno siglo XXI la cuestión es diferente, las buenas suegras no existen.

Viendo atrás,  este 2011 también dejó sólo tristezas amorosas ó desolación. Los que estaban ennoviados terminaron, los que estábamos solteros ahora estamos más solteros que nunca, y los más de malas de todos: se casaron. A éstas últimas pobres almas de Dios sí que les fue mal, el matrimonio no se le desea ni al peor de los enemigos.

Sí, los solteros terminamos más solteros. Y es que no sé si a ustedes como a mí les pasó que por lo menos antes los llamaban a invitar a salir, ahora ni siquiera nos llaman para pedir plata prestada, eso sí que es triste. 

Ahora los viernes en la noche nos toca salir a cualquier bar de mala muerte a sentarnos en la barra y emborracharnos contándole nuestras desgracias al Barman.

Por otro lado, muchos de los que estaban ennoviados terminaron. Esto lo digo por la muestra que pude tomar de mis amigos. El 2011 no dejó pareja con cabeza, como que a todo el mundo le dio por terminar. Por una razón u otra este fin de año también está lleno de despechados que andan bebiéndose hasta la última gota de aguardiente para supuestamente así olvidar a ése ser amado.

Sólo espero que el 2012 sea un mejor año en todo sentido, ya que es el año en el que se va a acabar el mundo al menos que terminemos nuestras vidas disfrutando de placeres mundanos como el sexo y el alcohol. No es justo que el último año de nuestras vidas lo vayamos a pasar en esta puerca soledad.

Que se vayan las desgracias del 2011 y llegue el dulce colofón del 2012, ¡si vamos a morir, que sucumbamos antes a la borrachera y el amor!

¡Feliz 2012 para todos!
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Que se acabe el amor, pero que no se acabe el trago

En esta época decembrina cuando hay tanto trago de por medio en cuanta novena y festejo que se atraviesa, también hay un sinfín de sentimientos que afloran en este lindo mes, pero siempre vamos a preferir que se acabe el amor a que se acabe el trago.

¿Qué sería de un diciembre sin alcohol?, ¿qué sería de una novena sin un buen par de aguardientes, ó de un 31 de diciembre sin una buena champaña? Pues sí, precisamente lo que están pensando, no sería nada; sería un simple diciembre con muchas novenas y regalos pero sin diversión.

Aunque quietos ahí, porque no todo es risas y festejos, el trago tiene consecuencias muy pero muy peligrosas , tales como eso de recordar viejos amores y llamar a desear feliz navidad ó feliz año a ese ó esa ‘Ex’ que sigue rondando por esa vaina llamada corazón.

Diciembre es la época perfecta para que los sentimientos salgan a flor de piel, pero ¿vale la pena seguir recordando a esos amores que se fueron? ¡PUES NO!

Los amores que llegaron y se fueron son historia, esos amores que no sirvieron sino para traer tristezas es mejor quemarlos como al ‘año viejo’ ó ‘ferruco’ como quiera que ustedes lo llamen. El amor que ya no es ‘amor de dos’ sino ‘tusa de uno’ es mejor dejarlo de lado.

Y pónganse a pensar un momento, cuando ustedes se han sentido solos y han querido tener la compañía de ése ser amado, muchas veces se han quedado esperando; pero ¿quién ha estado siempre ahí acompañándolos en las buenas y en las malas? Su querido amigo el aguardiente, vodka, whisky ó tequila que nunca los va a desamparar, ese es el amigo fiel que nunca los dejará.

No me malentiendan, y espero que no me vayan a crucificar por lo que ando escribiendo, bueno, aunque muchos en últimas lo van a hacer, ¡no quiero hacer una apología al alcoholismo! Sólo quiero mostrar que el amor es tan efímero como una copa de aguardiente, pero la diferencia es que ustedes siempre decidirán cuándo quieren ó no que éste los acompañe, mientras que nunca podrán obligar a esa persona a que esté con ustedes.

Por todo lo anterior, siempre preferiré que se acabe el amor a que se acabe el trago. Yo por lo pronto iré al cirujano para que me quiten el corazón y me pongan en su lugar otro hígado, y así puedo tomar más y me enamoro menos.

Bueno, pero pongámonos serios, no todo es chiste, lo más importante es que si van a tomar no manejen, ¡el alcohol no se revuelve con gasolina! Todo lo de atrás es simplemente una reflexión miope y muy parcial, les deseo que en estas fiestas tengan una navidad muy tranquila y feliz, no tomen tanto que eso los envejece más rápido y los hace cometer actos de los cuales luego se van a arrepentir. 

Si van a tomar, ¡háganlo con moderación por favor!

Soy soltero por convicción, no por obligación

Los solteros somos los dueños del mundo, eso nadie lo puede negar. Nuestra libertad está intacta, porque nacimos libres, crecimos libres y nos mantenemos libres.

De niños…

Desde que somos niños nos vienen presionando a tener una relación, no es sino ver a las mamás y los papás que dicen en tono jocoso a sus amigos y parientes: “Es que mi hijo ya tiene una noviecita en el jardín”, perdón, ¿qué? ¿Cómo diablos van a creer que un niño a los 3 ó 4 años ya va a tener la suficiente cabeza para pensar que quiere ó no estar cuadrado? Pero bueno, todos los papás son felices hablando de los noviecitos y noviecitas de sus hijos e hijas y no se dan cuenta el gran daño que les están haciendo a semejantes criaturitas al poner semillas de ese mal llamado noviazgo en sus cabecitas.

De adolescentes…

Posteriormente llega la adolescencia, cuando cruzamos por esta etapa de la vida carecemos de inteligencia emocional. Somos una partida de borreguitos que van chocándose contra el mundo a diestra y siniestra, y cómo no habríamos de chocarnos también en esas cuestiones del amor, si desde que somos bebés nos están inculcando ese terrible valor de la vida en pareja.

En la adolescencia comenzamos a buscar cualquier forma de acercarnos a tener algún tipo de relación (sobre todo sexual), y para ello desgraciadamente la mayoría de las veces nos toca pasar por ese terrible estado del noviazgo. Aunque también cabe aclarar que las nuevas generaciones además de ser más bonitas y bonitos todos, también son más inteligentes y prefieren tener placer así no más, sin compromiso, mientras que nosotros los más viejitos somos los que sufrimos el maldito rigor de los noviazgos. 

En la adolescencia es cuando empezamos a conocer la realidad de la vida, la cruel y triste realidad que nos lleva siempre a intentar encontrar en una vida en pareja todo lo que no hemos podido lograr estando solos. En este momento también empezamos a perder control de nuestras vidas, porque esa persona a la que llamamos pareja comienza a tomar posesión no sólo de nuestras decisiones, sino también de nuestro futuro.

De  adultos…

Luego llega la adultez, edad en la que comenzamos a estudiar y trabajar fuerte por nuestros ideales, edad en la cual los sueños comienzan a hacerse realidad. Pero estos sueños terminan cuando se nos ocurre la grandiosa idea de comprometernos de nuevo en una relación estable. En este momento todo lo que habíamos soñado para nosotros solitos se convierte en un sueño compartido, y lo peor es tener que alinear los sueños de ambos. 

En este punto usted ya ha perdido no solamente el control de su vida, sino que también ha perdido todo lo que le quedaba de ella. Cuando usted se compromete en una relación seria con alguien tiene que: dar explicaciones, regalitos pendejos de ‘cumple-mes’, invitar a cenar, ir a cine a ver peliculitas rosa ó de ficción (según el caso), comer con la familia de él ó ella, pedir el domicilio, pagar la cuenta del restaurante, aprender fechas de cumpleaños, regalitos de navidad, acordarse del nombre del perro de él ó ella, lavar la loza, abrir la puerta, calmar antojos, dar explicaciones, no vuelve a salir solo(a) con sus amigos, llamar a reportarse, marcar tarjeta, dar las buenas noches, preguntar ¿cómo se siente?; resumiendo: ¡toda la libertad que usted tenía ya se esfumó!

Por todo lo anterior, los solteros somos solteros porque decidimos ser libres, porque somos almas que deben volar y no queremos someter nuestras decisiones a la opinión o antojo de terceros, tenemos la necesidad de seguir siendo libres, porque así llegamos a este mundo, y no para que nos obliguen a tener una relación que sólo cohíbe nuestras ansias de volar.

Escribiendo desde lo más profundo (del mar) Cangrejo Pérez

A las mujeres no les gustan los hombres buenos, prefieren rehabilitar gamines

Si algo he aprendido en esta vida es a entender que a las mujeres no les gustan los tipos que son niños buenos ellas prefieren un poco más de trabajo a la hora del amor, los niños buenos las aburren y los ‘niños malos’ las divierten.
 
Espero que este artículo no se preste para malentendidos, no quiero ir en contra de la razón humana. Bueno, mentiras, siempre voy en contra de la razón humana, porque al fin y al cabo así es como nos comportamos en cuestiones del amor.
 
Saliendo con el ‘niño bueno’
 
He visto cientos de casos en los cuales una mujer comienza a salir con un hombre y al poco tiempo ya anda aburrida, inexplicablemente aburrida, porque según los lineamientos que han aprendido de sus madres, abuelas y tías: un hombre trabajador, serio, responsable, que no sea ‘toma trago’ y mucho menos perro es el partido perfecto para cualquier damisela que esté en búsqueda del galán para casarse.
 
Pero, ¿por qué se aburren?, muy fácil, porque a ellas como a nosotros los hombres nos aburren los cuentos que no tienen drama, las historias de amor fáciles y eternamente felices; y, a ellas las aburren mucho más los tipos que no tienen nada más que ofrecerles que tranquilidad y estabilidad, aunque no lo crean: ¡es cierto!
 
Las mujeres comienzan a conocer a un tipo caballeroso que las recoge, les abre la puerta del carro, las lleva a cenar, les paga la cuenta y las vuelve a dejar en la casa. Cuando llegan se sienten felices de conocer a un tipo con tantas cualidades en pleno siglo XXI, y aunque están matadas con tantas atenciones, a largo plazo esto comienza a aburrirlas, quién sabe por qué, pero al tiempo de estar saliendo con este tipos de galanes, comienzan a cansarse. De este ‘man’ ¡no se enamoran!
 
Y es que el ‘plan ñoño’ de estar saliendo todos los días a hacer lo mismo las aburre. Cena los jueves, cine los fines de semana y plan dominguero con la familia del novio comienza a hacer mella, y pronto terminan hastiadas de llevar una vida plana y sin emociones.
 
Saliendo con el ‘niño malo’
 
Ahora, si el tipo al que conocen es un patán que nunca las recoge, que siempre las hace esperar en el restaurante y que rara vez las llama, ¡de ése sí se enamoran!
 
Los hombres que no tienen esas cualidades de caballeros tienen una gran ventaja con las mujeres, y es que ellos siempre tendrán las riendas de la situación. Este tipo de ‘manes’ que saben que ellas los buscan, los esperan y atienden todas sus llamadas, tienen todo el perfil ganador con ellas.
 
Sí, desgraciadamente para las féminas así es, y aunque muchas de las que lean este blog dirán que yo también soy un patán por decir este tipo de cosas, en el fondo saben que es cierto; a poco ustedes (les estoy hablando a ellas) ¿nunca se han enamorado de un chico malo?, apuesto a que sí, y ése es el que las ha hecho sufrir, y es por el cual lloraron quién sabe cuántas noches, las hizo desvelar y hasta le ayudó a bajar algunos kilitos gracias a la ‘tusa’, y seguramente aún recuerdan con cierta frecuencia.
 
Tanto las mujeres como los hombres tenemos corazones masoquistas, nos gustan las situaciones difíciles, los amores imposibles, las montañas rusas de emociones; y es que andar por una carretera que siempre va recta, ¡aburre!
 
Por todo lo anterior, les dejo un consejo muy sabio, ¡no se enamoren! Dejen que la vida siga y no empeñen el corazón por 3 pesos; esto va para los hombres y las mujeres por igual, ¡eso del amor no es para personas inteligentes!
 
Ahora, si lo que quieren es enamorarse, háganlo de una persona que despierte desde sus más bellos sentimientos, hasta sus más bajos instintos. 
 

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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